
La cinta de Tim Story se convierte así en la típica aventura sobre superhéroes de la Marvel, mejor sobre el soporte del cómic que sobre el lienzo plateado de la pantalla, a pesar de los esfuerzos de su máximo responsable por dotar de originalidad y enjundia a una historieta fantasiosa como pocas. Así, ni la Antorcha Humana, ni el gomoso Reed Richards, ni la aparatosa Cosa, ni el villano Dr. Muerte, ni por supuesto la muy visible Mujer Invisible, logran fascinar a los espectadores con sus inverosímiles peripecias.
Todo lo cual da paso al típico producto hollywoodiense de mero consumo, filmado con estética de videojuego y escorado -como no podía ser de otro modo- al dichoso 'merchandising', mientras que el auténtico cine fantástico, el que consiste en dar a la realidad una maravillosa dimensión onírica, para que la realidad se vuelva más real aún, de nuevo hace mutis por el foro.






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