No es que su mundo sea despreciable, escaso de sustancia o demasiado amuermado. Muchos lo quisieran para ellos, y muchos también lo considerarían fascinante: hoteles caros, gente de muchos países hablando de fantásticas cifras de dinero...Pero al protagonista de 'El urinario' todo esto le parece insuficiente y lo califica de «basura». El personaje recuerda a veces a esos vendedores de seguros de la literatura norteamericana, o a los oficinistas de Kafka, pero ahora con visa platino y reloj de buena marca.
Lorenzo Silva publicó esta novela en 1999, en la editorial Pre-textos, y ahora la reedita Destino. Según un prefacio del escritor, se emparenta con otros dos libros suyos, 'El ángel oculto' y 'La flaqueza del bolchevique'. No sé si está a la altura de estas últimas. Pero, sí, es sin duda una de esas pequeñas grandes obras.






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