
POR LA MÍNIMA. El Beasain se llevó la victoria. / R. SOLANO
HARO 2 - BEASAIN 3
Haro: Felipe; Velasco, Oliver, Luis, Alfredo; Gorka, Maño, Gonzalo, Israel; David y Xavi. También jugaron Javi Pérez, Álex, Arturo, Chacón, Gontzal y Iosu.
Beasain: Ion; Javi, Ibon, Álex, Arregi; Aitor, Rincón, Txipi, Ioritz; Arrondo y Álvaro. También jugaron Erquizia, Aimar, Arkaitz, Arrizabalaga, Otegi y Iurrita.
Goles: 0-1. M. 20: Velasco en propia puerta. 0-2. M. 47: Arrondo. 1-2. M. 67: Imanol en propia puerta. 2-2. M. 73: Gontzal. 2-3. M. 90: Erquicia.
Árbitro: Campo. Amonestó al local Alfredo, y a los visitantes Arregi y Erquizia.
El Haro evidencia falta de rodaje, escaso acoplamiento entre líneas y poca pegada ante el marco rival. Males genéricos para la totalidad de los equipos que afrontan la primera fase de pretemporada, la más dura para los jugadores y la más tediosa para el público. Nada preocupante, en fin, a estas alturas del año. Pero elementos de revisión obligatoria, con carácter de urgencia. El equipo de Sánchez Lorenzo necesita tiempo para acoplar a un bloque reconstruido por completo, de arriba a abajo. Pero éste es un parámetro limitado. La Liga está a tiro de piedra. La del Beasain, el rival que sacó inicialmente los colores al conjunto blanquinegro en el primer test serio del verano, está a la vuelta de la esquina. Y eso se hizo palpable en la tarde de ayer.
Sobre todo en la primera parte en la que fraguó una victoria asumida a media hora del cierre y a punto de transformarse en un empate honroso. No es que el cuadro guipuzcoano mostrase mayor condición técnica. Pero sí evidenciaba mayor adelanto en la preparación y, ciertamente, mejor encaje de piezas. Y todo ello ante un cuadro, el local, que apuntaba al menos interés por dar buen trato a la bola, intención por jugarla. Aunque con poco chispa, con corta condición física.
En ese contexto llegaron dos ocasiones de pega, una en cada marco, y un autogol de Velasco al saque de una falta. Corría el minuto 29 y al Haro se le atragantaba el mazazo, confiando tal vez en la posibilidad de recomponerse en la reanudación, pero marcado por un error colectivo de la defensa que dejó sólo a Arrondo en el segundo palo y le concedió el privilegio de batir, a bocajarro y de cabeza, a Javi Pérez.
El choque entró así en una fase repleta de indecisiones, pero mucho más interesante para la grada. Un autogol de Imanol, el meta visitante, redujo las distancias en el minuto 67 y Gontzal, seis después, equilibró la balanza con un fuerte disparo desde fuera del área. Erquizia se encargó, sin embargo, de reducir a cenizas la remontada sobre la bocina. Y con ello confirmó la tesis más comentada del graderío de El Mazo. Habrá que esperar.