España batió a Turquía y jugará por la quinta plaza del Europeo sub'18, pero el encuentro ante la selección turca se convirtió en una reivindicación de juego limpio por parte de los jugadores españoles, que a falta de algo más de un minuto para el final, pasearon una pancarta reclamando 'fair play' durante un tiempo muerto. Luego se unieron a los turcos para hacer una parodia del Lituania-Serbia, fingiendo que habían pactado el resultado, como se sospecha.
En plena polémica, la FIBA ha acabado por desestimar la impugnación solicitada por la Federación Española, una decisión que produjo ayer la respuesta airada del presidente José Luis Sáez. «Pido disculpas a la FIBA por mi ausencia en las finales del torneo, pero me niego a participar en esta pantomina», afirmó rotundo el directivo.