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Camino a las cumbres
Los montañeros markinarras Óscar Aldazabal y Joxean Ostolaza han cubierto a pie más de 500 kilómetros y unido las siete cimas más altas del País Vasco, Navarra e Iparralde
12.08.07 -
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Camino a las cumbres
A 2.444 METROS. Ostolaza, a la izquierda, y Aldazabal, junto al buzón de la Mesa de los Tres Reyes, última de las cumbres que ascendieron en su recorrido de más de 500 kilómetros. / FOTOS: J. OSTOLAZA Y O. ALDAZABAL
Dicen que la montaña engancha, pero en el caso de los markinarras Óscar Aldazabal y Joxean Ostolaza es algo aparte. Hace apenas siete días terminaron un reto personal que les llevó a recorrer, durante seis jornadas y media, más de 500 kilómetros a pie para unir las siete cumbres más altas del País Vasco, Navarra e Iparralde. Lo hicieron a través de un circuito diseñado por ellos, que tuvo como referencia la conocida como travesía de aguas del Golfo de Vizcaya. No incluyeron asfalto más que, cuando por prudencia, era necesario.

Fue una experiencia única. Un proyecto sin intención de establecer plusmarca alguna más que la de conseguirlo. Ya era bastante. Supuso la culminación de una experiencia ideada y desarrollada a lo largo de un año, 'robando' horas a su tiempo libre para poder desplazarse a estudiar itinerarios y posibles vías de paso, para calcular tiempos y tomar referencias con las que salir del apuro en casos de urgencia como la entrada de niebla.

El pasado 28 de abril intentaron realizarlo por primera vez. No tuvieron suerte. Las inclemencias meteorológicas impidieron que pudieran completarla. «Llegamos a la altura de Lekunberri pero nos encontramos con nieve hasta la rodillas y preferimos volvernos a casa. El recorrido estaba pensado para hacerlo en una semana y con un tiempo así sabíamos que no podríamos hacerlo y tampoco estábamos dispuestos a arriesgar tanto», señalaron.

Dos meses más tarde volvieron a intentarlo. Entre el 28 de julio y el pasado día 3, sí alcanzaron su meta. No existe constancia de que alguien haya realizado algo parecido. «Estamos seguros de que hay gente tan capaz o más que nosotros para poder hacerla, pero nadie ha tenido la iniciativa», destacaron. Así fue su travesía.

GORBEA

Exceso de carga

«Partimos desde Balmaseda a las 5.45 horas. Todavía no había amanecido por lo que tiramos de frontales durante un tiempo. Como ya habíamos recorrido este tramo en el intento fallido anterior, no hubo muchos problemas. Atravesamos Sierra Salvada, el Eskutzi con sus 1.000 metros de desnivel, el Talagorri, la Virgen de Nuestra Señora de la Antigua y el nacedero del Nervión con su espectacular caída de más de doscientos metros. Vamos frescos aunque llevamos una mochila bastante grande cada uno y el peso comienza a notarse. Sobre las 18.00 horas llegamos a la base del Gorbea. Tenemos doce horas de camino acumuladas en las piernas y nos toca la primera de las cumbres. Hacemos un descanso para reponer fuerzas y tiramos hacia arriba. Cerca de tres horas más tarde llegamos a la cima. Hay un poco de niebla, pero no hay peligro. Primer objetivo cumplido. Todavía quedan seis.

ATXURI

Ritmo de 6 kilómetros hora

«Comenzamos a bajar. Media hora después llegamos a una chabola de pastores reformada y muy bien preparada propiedad de Bittor Astigarraga. Nos está esperando. Tenemos la cena hecha. Una ducha, y a dormir. Nos levantamos a las 6.30 horas. El día está despejado. Comenzamos la marcha. Físicamente estamos mejor, el cuerpo comienza a adaptarse al esfuerzo. Mantenemos un ritmo de entre 5 y 6 kilómetros a la hora. Seguimos por pistas. Alcanzamos Barazar (900 metros) y arribamos a Urkiola. Aquí comemos bien en un establecimiento hostelero porque sabemos que luego ya no vamos a tener más oportunidades en un buen trecho.

Pasamos debajo del Anboto y nos dirigimos hacia el pantano de Urkulu. Todo marcha según lo previsto. En Arantzazu nos espera la familia. Reponemos fuerzas y nos cambiamos de ropa. Todavía quedan algunas horas de luz, y de camino. Sobre las 22.00 horas estamos en Urbia. Llegamos a la fonda y allí pasamos la segunda noche. A primera hora de la mañana salimos directos al Atxuri. Hacemos cima a las 7.15 horas. Impresionante. Tenemos un colchón de nubes a nuestros pies. La punta está limpia. Estamos solos, más abajo hemos dejado a algunos animales. Una gozada».

ARTZAMENDI

Mitad de recorrido

«Iniciamos el descenso hacia la Sierra de Aitzgorri. Nos encontramos con un tramo de tres kilómetros en el que no hay un metro con buen piso para poner el pie. Hay que bajar con cuidado para evitar riesgos. Vamos tranquilos. El terreno está seco y facilita la labor. Alcanzamos Otzaurte. Aquí entramos en contacto con el equipo de apoyo que nos permite aligerar el equipaje. Reanudamos la marcha y al de dos kilómetros nos damos cuenta de que nos hemos olvidado el móvil. Vuelta para atrás. Mas recorrido para la piernas. No pasa nada. Seguimos sin problemas físicos. Llegamos a Etxegarate, comemos algo y continuamos hasta el puerto de Lizarrusti para después alcanzar Igarotza y Lekunberri. Hemos hecho la mitad del recorrido y la moral va subiendo. El contacto con la familia y los amigos también ayuda. Es como si hasta entonces hubiéramos estado soltando una cuerda y ahora comenzáramos a recogerla».

«Cuarto día. Seguimos hacia el Artzamendi aunque sabemos que hoy tampoco vamos a llegar. Bajamos por todo el Valle del Baztán. Lo hacemos por carretera lo que nos permite llevar un mayor ritmo. Creemos que no hay otra opción para llegar a nuestro próximo destino. Es el recorrido más corto y a la vez más bonito. Hace bastante calor. Soportamos temperaturas de 36 grados. Pasamos por Erasun, Ituren, Zubieta, Elizondo. Aquí dormimos».

«Quinto día. Nada más comenzar nos toca subir el puerto de Otxando. Empezamos a ser conscientes de nuestros cuerpos recuperan bien gracias a los entrenamientos realizados con anterioridad. Nada más comenzar la jornada se hace un poco duro reanudar la marcha pero al de un kilómetro, te olvidas. A las 8.55 horas estamos en la cima».

OKABE

Pendientes del 11%

«Bajamos hacia Bidarrai. Desde aquí seguimos por carretera hasta que enfilamos hacia el bosque de Irati, pero antes tenemos que subir Burdinkurutzeta; 17,5 kilómetros con pendientes del 11,5% de desnivel. Mantenemos la media porque tenemos una hora límite para llegar al Chalé de Pedro, nuestra próxima posada. Llegamos a tiempo. A la mañana siguiente hay niebla. Sabemos que la travesía hasta Belagua va a ser complicada. Comenzamos el ascenso al Okabe. El cartel de la base marca que hay una hora y media siguiendo las marcas. Lo hacemos. Cuando llevábamos 50 minutos nos damos cuenta que empezamos a bajar. Estamos rodeados de una espesa capa blanca. Seguimos. A los 90 minutos de recorrido, comienza a levantar, y nos damos cuenta de que nos hemos pasado tres kilómetros. Vuelta hacia atrás hasta llegar a la cima. Son las 7.30 horas».

ORHY

Problemas con la niebla

«Tenemos que volver hasta el Chalé de Pedro para luego subir hasta los de Irati. Entre medias hay entre 7 y 8 kilómetros de ascenso con muy poca visibilidad. Llegamos a la base de la próxima cumbre y nos liamos con el mapa. Tras caminar hora y media nos damos cuenta de que estamos en el mismo sitio. Esperamos a que levante la niebla y nos centramos. Nos encon tramos con cerca de dos kilómetros que albergan más de 700 metros de desnivel directo. Pocas veces habíamos visto semejante rampa en tan poco espacio.

A pesar del susto y del esfuerzo extra que hemos tenido que realizar, físicamente seguimos enteros. Los afrontamos y a primeras horas de la tarde hacemos cumbre. La segunda de la jornada. Sólo nos queda una».

MESA DE LOS TRES REYES

El último y más alto

«Bajamos Larrau. Sigue la niebla. Continuamos en ruta hasta Belagua. Llega la noche. A la mañana siguiente afrontamos el último reto. El más alto de todos. Hay que conseguirlo. Comenzamos a subir. Cada vez estamos más animados. A falta de cien metros para la cima nos encontramos con un tramo complicado y propicio para los resbalones. Somos prudentes porque tenemos la cumbre a la vista. Pocos minutos más tarde vemos el castillo plateado que sirve de buzón. Estamos arriba, satisfechos por que hemos cumplido el objetivo marcado en el plazo previsto. Nos tomamos nuestro tiempo para disfrutar del momento aunque tampoco estamos exultantes de alegría. Poco tiempo más tarde nos damos cuenta que todavía nos quedan 35 kilómetros hasta llegar a Isaba, punto final del trayecto.

Primero bajamos al refugio de Linza, luego al camping de Zuriza y arribamos al punto y final sobre las 18.50 horas. A pesar de semejante paliza te das cuenta de que esto engancha, porque sino no lo harías, y si haces un resumen de todo lo que has pasado y lo que has visto te das cuenta de que nos lo hemos pasado bien. La experiencia de otros recorridos nos decía que, salvo algún percance, físicamente podíamos responder. Esa confianza hace que afrontes con otra mentalidad un reto de estas características. Si ves que a los largo de los días recuperas bien, sabes que vas a sufrir pero siempre es mejor no pensar en lo que te queda y mirar adelante».
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