Pero lo bueno no duró. Un banco europeo, BNP Paribas, congeló tres fondos que invierten en hipotecas de riesgo en EE.UU. Con ello, reaparecía el temor a que la crisis hipotecaria que se vive al otro lado del Atlántico podría tener consecuencias de importancia en el Viejo Continente. De hecho, el Banco Central Europeo inyectó más de 150.000 millones de euros al mercado para mitigar los efectos de la crisis. Y la Reserva Federal y el Banco de Japón hacían lo propio en sus respectivas economías. Pero, también, se esmeraban por tranquilizar a los inversores.
Los inversores, mientras, se apresuraron a deshacer posiciones en renta variable. Y, como saldo, el Ibex-35 acumuló otra semana de pérdidas. En esta ocasión, la caída fue de un 0,55%. Pero no fue el índice europeo que más cayó: el Ftse 100 de Londres se dejó un 2,99% y el Cac 40 francés, un 2,67%.
Por valores, el más castigado del Ibex fue Iberia, que retrocedió más de un 11,28%. La compañía se vio afectada por los malos resultados presentados por Air France.
En este nefasto contexto, hubo excepciones. Entre ellas, Cintra, a quien el mercado le premió por sus buenos datos de circulación; Sogecable, por el resurgimiento de los rumores de opa; y Gamesa, por sus buenas perspectivas.









