El plan nace de un diagnóstico ya conocido sobre la incapacidad del País Vasco para competir con los precios en este mundo globalizado, ya que existen otros países con salarios mucho más bajos y, en consecuencia, con menores costes en mano de obra. De ahí la necesidad de concentrarse en los productos de alto valor añadido que requieren de un capital humano muy cualificado, al que hay que atraer con proyectos sólidos.
Convertir a Euskadi en «la referencia para Europa en materia de innovación» no va a ser tarea fácil. El análisis que ha realizado el Gobierno vasco para abordar este reto revela debilidades como la limitada vocación exportadora de alta tecnología de las empresas vascas o el reducido número de patentes inscritas en comparación con el resto de la UE. El índice europeo de innovación arroja un valor de 0,35 para Euskadi, que queda ligeramente por encima del 0,31 del resto de España, pero por debajo de la media europea -0,45- y muy lejos de los líderes, que son Suecia, Finlandia, Dinamarca y Alemania.
Para afrontar este desafío, Joseba Jaureguizar, director de Tecnología y Sociedad de la Información del departamento de Industria del Gobierno vasco, aboga por aprovechar el tejido industrial y de servicios que ya existe en el País Vasco, con una importante capacidad en manufacturas de alto valor añadido. A su juicio, hay que «apoyar este presente» con medidas que incentiven la innovación como base de la competitividad.
Nuevas actividades
Además, el Gobierno vasco promoverá el desembarco en sectores emergentes, que configuren el día de mañana la realidad productiva del País Vasco. Jaureguizar destaca en este apartado las biociencias, debido a que «la medicina tiende a ser cada vez más personalizada» y las nanociencias, que es el estudio y la manipulación de los átomos y moléculas -nano equivale a la millonésima parte de un milímetro-. También resalta el potencial de las energías alternativas, un área pujante por la escalada del precio del petróleo y la necesidad de combatir el cambio climático. «El hidrógeno, las olas, hay muchas tecnologías que explorar», apunta. Otra actividad a la que pronostica un gran futuro es la electrónica para el transporte inteligente.
El Gobierno vasco no va a escatimar esfuerzos en su apoyo a este plan, con el objetivo de que el gasto en investigación, desarrollo e innovación pase del 1,43% del PIB actual hasta el 2,25% en el año 2010. No obstante, su idea no es tanto conceder ayudas directas a las empresas como promover el desarrollo de la ciencia y la tecnología con la creación de redes, centros e infraestructuras. Quiere también involucrar al sector privado y que toda la sociedad en general se 'empape' de esta nueva cultura.









