La iniciativa, aunque interesante, ha despertado cierto recelo entre la población. Ése es el caso de José Antonio Guitérrez, Jesús Hierro y Ángel Ruiz, que acuden a diario al parque y temen que los aparatos desaparezcan.
«Hay mucho vandalismo y no sería de extrañar que tardaran más en instalarlos que los maleantes en romperlos o quitarlos. Es mejor que haya zonas verdes bien cuidadas», comentan.





