
El problema es que no todos los vecinos respetan por igual ni la hierba ni el mobiliario urbano. Un hecho que da auténticos quebraderos de cabeza al Consistorio mirandés, que trata de luchar de forma muy especial contra el vandalismo.
«Se echa en falta la colaboración ciudadana para la utilización de las dotaciones urbanas. Hay una gran mayoría que lo utiliza de forma adecuada pero hay gente que tiene prácticas que se deben evitar», denuncia el edil de Medio Ambiente.
Entre esas prácticas, además de los destrozos de mobiliario urbano, subraya cuestiones muy habituales ya en los parque mirandeses, como comer pipas o chicles y tirarlos al suelo en lugar de hacerlo a una bolsa y después a una papelera, o pasear a los perros en el mismo lugar donde están los niños jugando.
Algo que admiten hacer cientos de mirandeses, como David Pesquera, Ananías Rodríguez, Iván Elvar, María Pirón o Paula Villazala. «Decir lo contrario sería de hipócritas. Creo que no somos conscientes de que ensuciamos el parque y es muy raro ver a alguien comiendo pipas y echarlas en una bolsa, aunque es cierto que si tenemos una a mano lo hacemos» aseguran después de añadir que llevan a sus perros al Emiliano Bajo «porque es un lugar muy amplio donde no molestan a nadie».





