
La información que en este sentido maneja Euskalmet, la Agencia Vasca de Meteorología, resulta concluyente: el mes pasado, las mediciones sobre el agua marina arrojaron un valor medio de 20,6 grados, muy lejos de los 23,3 de julio de 2006. Este dato fue obtenido después de procesar los registros de las tres estaciones costeras que tiene este organismo en el litoral vizcaíno.
Conclusiones muy similares se pueden extraer de las mediciones que realiza a diario la Cruz Roja en las 25 playas más importantes de la provincia. Apuntan a que la temperatura media en muchos de los arenales ha rondado los 20 grados, con pequeñas oscilaciones en función de las corrientes, lejos de los valores del año pasado.
Las diferencias con respecto al verano anterior también son patentes en cuanto a las temperaturas máximas. Si en 2006 los equipos de Euskalmet registraron la cifra récord de 25,6 grados -una calidez propia de aguas mediterráneas-, en julio pasado, el mercurio alcanzó por los pelos (el día 31) los 22 grados, lo que representa una variación muy grande, cercana a los cuatro grados.
Si atendemos a los registros de la Cruz Roja, en el arranque de la temporada estival de 2006 los termómetros arrojaron unos valores máximos de 25 grados frente a los 22 del mes pasado, lo que no desentona con las cifras tomadas con más precisión por Euskalmet. Respecto a las mínimas, las diferencias entre ambas campañas de baños está siendo de dos grados, bajando el mercurio de los 19 de la pasada a los 17 actuales.
Para los expertos, este descenso de la temperatura del mar de un verano a otro tiene una explicación muy sencilla: «El principal factor que influye en el calentamiento de las aguas es la temperatura ambiental -el sol transmite calor al fondo arenoso, que, a su vez, actúa como una estufa sobre la lámina de agua-. Y julio de 2006 fue un mes extraordinariamente cálido, lo que propició una transferencia térmica muy acusada», asegura el director de la Agencia Vasca de Meteorología, Adolfo Morais, quien añade que los valores actuales son «los habituales» del verano en Euskadi.
Más calor hacia el Este
Otro causa que determina la temperatura final del agua de una playa tiene que ver con su grado de exposición al mar abierto. Cuanto más golpeen las olas, más se renueva el agua, lo que hace que el calor del fondo marino se disipe. En este sentido, los arenales más orientales de Vizcaya, al encontrarse más resguardados, tienden a registrar valores más agradables que los occidentales. «Se aprecia bastante esta característica de nuestro litoral», explican los responsables del Observatorio del Instituto Nacional de Meteorología (INM) en San Sebastián.
Este verano no es una excepción. De hecho, la temperatura máxima (22 grados) se ha alcanzado en sólo tres playas (Ogeia, Isuntza y Karraspio) y las tres se encuentran muy cerca de Guipúzcoa. Además, la que ha registrado un valor medio más alto (20,67 grados) es Ogeia (en el pequeño municipio de Ispaster), seguida muy de cerca por la lekeitiarra de Isuntza (20,64 grados).
En el extremo contrario y en consonancia con el efecto de enfriamiento que provocan las corrientes, se encuentra La Arena, cuya temperatura media en el mes de julio fue únicamente de 18,32 grados. Sin embargo, el arenal que comparten Muskiz y Zierbena no marcó la mínima (17 grados), que correspondió finalmente a Laidatxu y Sopelana.









