
Nacido en Ortuella, Mendizábal pronto demostró gran pasión por el circo. No se cansaba de ver actuar a su tío, el payaso 'Carablanca'. Aún imberbe, se echó a la carretera para actuar de pueblo en pueblo. A los veinte años sintió la llamada de la Iglesia y se metió en el seminario. Desde que fue ordenado sacerdote en 1961, acompañó a los artistas del circo por todas partes utilizando una caravana como capilla ambulante.
La Conferencia Episcopal le designó en 1966 como director nacional del Apostolado de Circos, Ferias y Espectáculos Ambulantes. Desempeñando esta labor, viajó por España y Europa. En 1999 fue nombrado coordinador de la pastoral en Europa y América Latina como reconocimiento a su trabajo.
La guía de fiestas de la Aste Nagusia recoge «emocionados recordatorios» sobre su persona. La publicación se reparte gratis en los mercados municipales.










