Tal y como informaron fuentes del Departamento vasco de Interior, los hechos ocurrieron sobre las seis de la tarde del sábado en el domicilio que compartía la pareja en la localidad fabril. El relato policial describe cómo, en un momento determinado, el detenido se enfadó y reaccionó de manera especialmente violenta. El individuo la emprendió a golpes contra su compañera sentimental. Empujó a la mujer contra un mueble de la vivienda y la agarró por el cuello, apretando con fuerza, con intención de asfixiarla. Cejó en este empeño y, tras golpearla por todo el cuerpo en repetidas ocasiones, la obligó a ir hasta una de las habitaciones del domicilio en el que convivían, donde trató de forzarla sexualmente.
Después de varios minutos, el arrestado abandonó la habitación. Fue entonces cuando la mujer aprovechó para llamar a un familiar y alertarle de la situación de la que estaba siendo víctima. Al tener conocimiento de lo sucedido, este allegado avisó a la Policía autónoma y una patrulla se desplazó de inmediato hasta el citado inmueble de Barakaldo. Allí, los agentes pudieron comprobar que la víctima presentaba numerosas marcas como consecuencia de la agresión. También fueron informados de que la mujer sufría este tipo de ataques por parte de su pareja, de manera habitual, desde hace más de un año.
En Sestao
Todo esto ocurría apenas 24 horas después de la detención en Sestao de un joven de 24 años acusado de propinar varias patadas a su esposa, también embarazada -de cinco meses-, en presencia de uno de los hijos de ambos, de dos años. En este caso fue la propia víctima quien alertó a la Ertzaintza y, del mismo modo que la mujer agredida ayer en Barakaldo, relató a los agentes que recibía malos tratos de su marido desde que inició la relación cinco años atrás. Unas escenas violentas de las que eran testigos habituales los tres hijos de ambos, de corta edad.










