
-¿Cómo vivió sus primeras fiestas?
-Recuerdo que estuve en El Arenal. Había una txosna con un muñeco de Martín Villa (entonces ministro de Interior) al que tiraban pelotas.
-¿Y participó en ese lanzamiento?
-No. Hombre, había otras txosnas donde comías un bocadillo o bebías. Pero lo de Martín Villa me llamó la atención, me hizo gracia. Ahora resulta que me ponen a mí.
-¿Cuál es el mayor cambio experimentado por la Aste Nagusia?
-Aquellas fiestas eran bastante cutres y las cosas han mejorado de forma ostensible, en cuanto a civismo, limpieza, presentación de txosnas... Aunque muchas veces nos quejamos de los meones y meonas, no hay duda de que el recinto, en general, ha ido a mejor.
-¿Tan difícil es conciliar el derecho al descanso con las ganas de fiesta en la Aste Nagusia?
-Me daría con un canto en las narices si el resto del año consiguiéramos un buen equilibrio entre la alegría y el descanso. Las fiestas, al fin y al cabo, duran una semana. Una semana en la que todos sufrimos; los que más, los que viven alrededor del El Arenal.
-¿El Ayuntamiento ha llegado a pagar a algún vecino el traslado de casa para evitarle molestias?
-No, nunca, aunque he tenido alguna petición. Me solicitaban que les diéramos un hotel. Pero sería un mal precedente. ¿Y en carnavales? ¿Y en las procesiones cuando tocan las trompetas? Muy difícil eso.
-Hablando de músicas, de nuevo las noticias del programa festivo giran en torno a las caídas del cartel de los 'conciertos estrella'.
-Pero eso se debe a que la Prensa tiene muy poco de lo que hablar durante los días previos a la Aste Nagusia. Como haya un suceso en medio, ¿ay de aquel al que le ocurra! Habéis estado cuatro días con el incendio de la calle Dos Mayo...
-Para eso está la Prensa, para contar lo que ocurre, dar noticias...
-Claro, pero cuando no hay nada cogéis lo que tenéis más a mano. A mí ya me da igual que se caiga Chayanne. Bilbao tiene otros problemas, por eso doy muy poco valor a esas cosas. Comprendo que haya gente que se rasga las vestiduras, que diga 'ya estamos otra vez'. Ese mundo de los grupos es muy complicado. Que se caiga algún artista en 80 conciertos me parece normal. Ya no voy a sufrir. Dije el año pasado que íbamos a hacer un esfuerzo tremendo con el Bilbao Live Festival, y así ha sido. La gente, pagando, ve lo mejor del mundo. Pero en fiestas de Bilbao, 'gratis et amore' -sin exigir nada a cambio-, con ochenta conciertos a cuenta del erario público, es imposible traer a las grandes figuras mundiales.
-¿Por qué se resisten tanto a desvelar cuánto cobran los grupos, si se les paga con el dinero de todos?
-Siempre veo la misma bronca. Si lo supiera, no tendría inconveniente en decirlo. Pero si me preguntas, cuánto cuesta María Dolores Pradera, pues ni idea. Nosotros sabemos lo que cuesta toda la Aste Nagusia, limpieza, cantantes...
-¿Y cuánto es? Una cosa es el programa y otra los gastos añadidos infraestructuras y servicios.
-Tres millones en su conjunto. Lo entendemos como una inversión, para que venga gente, se gasten el dinero en la ciudad y lo pasen bien.
-¿Es necesario más presupuesto?
-Así está bien. No conviene tirar la casa por la ventana, que al día siguiente hay que comer.
-¿Cuánto le queda a Botica Vieja como recinto festivo antes del inicio de la 'operación Zorrozaurre'?
-Poco tiempo, dos o tres años.
-¿Y cuál será el lugar alternativo para los grandes conciertos?
-No hay muchos. ¿Cobetas?, puede ser. Pero es difícil ir luego al Arenal. Supongo que la alternativa será un espacio más pequeño; un costado del Guggenheim podría ser.
-El recinto de las txosnas recupera el muelle de El Arenal. ¿Teme que resulte dañado?
-Algo tocado sí quedará. Pediría otra vez a la gente que no haga agujeros. Hemos puesto baldosas de granito, valiosas, y algunos siguen igual con el taladro. Espero que no sea irreversible. Hay que poner guapa a Bilbao tras las fiestas.
Actualidad municipal
-En un repaso a la actualidad municipal, ¿hay en Bilbao algún sitio adecuado para las autocaravanas?
-Hemos estudiado las posibilidades y no nos hemos decidido por ninguna. Artxanda podría ser, Cobetas, pero también está lejos, Mina del Morro en Atxuri... De todas formas, tenemos otras preocupaciones. Después de lo de Barcelona, uno tiene que pensar 'cuando las barbas de tu vecino veas cortar...' Hay que hacer carreteras, mejorar el ferrocarril, las tuberías... Se ha demostrado que Barcelona, que es una ciudad preciosa, tenía los pies de barro.
-¿Cuál es esa «gran obra» que anunció para este mandato?
-Estoy esperanzado, pero no puede decir nada todavía porque se podría ir al traste.
-Tras dos meses de rodaje, ¿cómo ve a sus nuevos concejales?
-Muy bien. Les veo trabajadores, con ganas. Metidos en el ajo.
-Desde fuera del Ayuntamiento, Jon Aritz Bengoetxea (EA) -que fue su socio de gobierno- les acusa ahora de nombrar directores 'a dedo'.
-Sí, sí. 'A dedo' nombró él. La ley dice que algunos puestos de confianza tienes que sacar a concurso y, evidentemente, el puesto de confianza tú ya lo tienes ojeado. O sea que yo le diría aquello del argentino (pone acento): 'Vos callate, que también tenés tu historia'.
j.m.reviriego@diario-elcorreo.com









