
EL PERFIL
«La vida te cambia por completo. ¿Es tan pequeña y ya manda tanto!». Se sienta, mira a su alrededor y se queda callada, sin pestañear, absorta en sus pensamientos. El día acompaña para hacer volar la imaginación. Corre la brisa, el sol calienta sin abrasar y se respira tranquilidad. Perfecto... Agita los pies y empieza a echarse crema en la cara. Hoy no va a meterse en el agua, con estar tumbada en 'top-less' se conforma. Ha engordado 10 kilos y apenas reconoce su cuerpo, pero no le quita el sueño. Sus preocupaciones son otras. «Últimamente no duermo mucho. Maren tiene que coger peso y hay que despertarla cada tres horas para una toma». Le brillan los ojos, de felicidad y agotamiento.
Cuna hinchable
El mundo gira alrededor de la niña
como un tío-vivo, lleno de sorpresas. Y sobre todo despacito, con cariño, para que no llore. «Es muy pequeña para tomar el sol, ahora la llevamos bien tapadita y no la sacamos de la sombra. Los bebés tienen la piel muy delicada...», explica Ruth, con aire ausente. La cabeza le va a mil revoluciones, por mucho que desee desconectar. Ya quiere comprarle una cuna hinchable para cuando puedan traerla a Laida y no deja de consultar la hora, porque Andeka no tardará en llegar con la cría. Nunca ha tenido unas vacaciones con tanto ajetreo y, por suerte, las comparte: «Somos profesores de Secundaria, así que estos meses nos dedicamos en cuerpo y alma a ella».
Ambos están siempre a la última -él da clases de Tecnología y ella, de Informática-, pero basta un apretón de la manita de Maren para que se les olvide cómo funciona una rueda... Ahora su hija es el futuro. El año que viene, le pondrán un gorrito y le enseñarán a cavar en la arena, en busca de los tesoros que un pirata bueno enterró sólo para ella. Aunque, a lo mejor, Maren prefiera irse en piragua hasta el castillo de Arteaga con los aitas. Y seguro que termina consiguiéndolo.










