
El relato de los dos implicados -una pareja y una familia-, difiere en lo esencial, de manera que cada uno culpa al otro de iniciar la pelea. Lo único que no se presta a la duda son las lesiones que presentan ambos. Los dos han interpuesto también una denuncia en la que se acusan mutuamente de agresión.
Sucedió en la mañana del lunes, en la zona conocida como 'el poblado de Firestone', un área de casas unifamiliares en las afueras de Galdakao donde residen, a una distancia de unos 300 metros, los protagonistas de la pelea. Sobre las 10.30 horas, una chica paseaba a su perro de caza por las inmediaciones del domicilio de la familia, con la que ha mantenido varios enfrentamientos en el pasado que se han traducido en un cruce de denuncias motivadas por el paso por un terreno que ella entiende público y la familia asegura que es de su propiedad. Ambos tienen perros, que también han sido origen de algunas disputas.
La última se produjo este lunes, cuando los animales -el que la chica paseaba y el de la familia que salió en su busca- se enzarzaron. Poco después lo hicieron los propietarios, tras un duro cruce de insultos. «Fue una pelea sin consecuencia, pero ella nos amenazó de muerte y dijo que aunque le costara mil euros iba a conseguir que nos mataran», señaló ayer Rosa María E., la madre de la familia, quien así lo ha hecho constar en la denuncia, a la que tuvo acceso este periódico. La chica, por el contrario, dice que ellos azuzaron al animal para que saliera y que «no hicieron nada por evitar que mordiera a mi perro».
Lejos de quedar ahí, la discusión subió varios enteros un poco más tarde. A mediodía, el compañero sentimental de la mujer, Aitor B., se dirigió al domicilio de la familia, donde se produjo un nuevo enfrentamiento. La versión que facilitó ayer Rosa María indica que el hombre la agredió. «Me sacó a la calle a puñetazos, me tiró al suelo y me pegó patadas. Mi marido lo vio desde el piso de arriba, pero no le dio tiempo a socorrerme. Quizá mi perro le mordió, pero para protegerme», aseguraba ayer esta vecina de Galdakao, que presenta moraduras e inflamación en el cuello y la mano, y ha pedido una orden de alejamiento contra su supuesto agresor. La otra parte aclara que simplemente acudió a pedir explicaciones sobre los mordiscos que había recibido su perro esa mañana. «No me dejaron ni hablar. Azuzaron al animal y me mordió. Ella me pegó y el marido venía con un hacha pequeña», relató Aitor B., quien denunció estos hechos ante la Ertzaintza y presenta heridas en la pierna «por mordeduras».










