
Además de dar lectura al pregón, Salazar también tuvo el honor de lanzar el Chupinazo junto a dos compañeros de la asociación. Este gesto colectivo marcó el inicio oficial de los actos programados, donde el portavoz de la Cofradía animó a todos los vecinos «a vivir unas fiestas alegres, donde todos los laudioarras podamos disfrutar juntos en la calle, como una sola persona y sin que haya ningún tipo de exclusión».
Pasado
El mayordomo, que acumula a sus espaldas diez años de responsabilidad al frente de la Cofradía, echó la vista atrás para rememorar los 'sanroques' de antaño. En este sentido, recordó cuando en 1962 la asociación dinamizó las fiestas y sacó a las cuadrillas a la calle. En ese momento, Los Arlotes resurgieron después de un largo tiempo sin participar en los festejos.
«Eran otros tiempos, donde todos disfrutábamos en la calle de los actos programados en las fiestas, pero ahora es diferente porque mucha gente está de vacaciones», recordó con nostalgia tras confirmar su presencia en la tradicional comida de la hermandad.
Y es que el mayordomo aseguró que el colectivo procura «relanzar nuestra hermandad porque queremos que pierda esos tópicos y prejuicios de asociación caciquil y discriminadora con las mujeres».
A su vez, Salazar resaltó que la Cofradía, además de los actos religiosos y de la tradicional comida, organiza diversos actos culturales y sociales. Un ejemplo de ello es la recuperación de la memoria colectiva, proyecto que recoge los pasajes económicos, sociales y culturales más importantes de Llodio. La Institución Mejora ha dado el visto bueno a la metodología utilizada, que recoge testimonios y fotografías con ayuda de los vecinos del municipio.
Por otro lado, la Cofradía ha impulsado la creación de la Fundación Amalur para digitalizar el archivo municipal y participar en el programa 'Educando para la paz' del Gobierno Vasco.





