
La última entrega de Stephanie Meyer desbanca de la lista de ventas al mago Harry Potter. /ARCHIVO
Una historia de vampiros para adolescentes ha acabado con el reinado del hechicero Harry Potter en las listas de ventas de EEUU, donde el último libro escrito por Joanne K. Rowling ha descendido hoy hasta la segunda posición.
De magos a "chupasangres". Ese parece haber sido el cambio de gusto entre los estadounidenses, que esta semana han decidido cambiar las aventuras de magia ideadas por la autora británica por las de sangre y colmillos que ofrece el libro Eclipse, de la norteamericana Stephanie Meyer.
Después de tres semanas como el libro más vendido en la inmensa mayoría de librerías del país, Harry Potter and the Deathly Hallows ha cedido terreno ante este otro libro de aventuras dedicado al público juvenil, que ocupa la primera posición en la lista que elabora el diario USA Today.
250.000 ejemplares en 7 días
En su primera semana, Eclipse (Little, Brown) ha conseguido vender casi 250.000 ejemplares en todo el país, una cifra muy alejada de los 11,5 millones que colocó el esperado libro sobre Harry Potter en los siete días que siguieron a su publicación el 21 de julio.
La serie literaria creada por Meyer, quien jamás se había alzado con la primera posición en las listas de ventas del país, cuenta las aventuras de una adolescente que se enamora de un vampiro, en libros que mezclan fantasía y amor. "Parece que en este género hay un hueco para novelas en las que los chicos jóvenes no consumen drogas o mantienen relaciones sexuales", asegura la autora, que publicó las anteriores entregas de la serie en 2005, Crepúsculo: un amor peligroso y 2006, Luna nueva.
Madre de familia del Estado de Arizona, Meyer dice que nunca imaginó que se convertiría en escritora cuando empezó a redactar el primer libro de vampiros que ideó, tras soñar una noche con una joven que hablaba con un atractivo vampiro. Sus historias, que llegaron a ocupar los puestos 39 y 31 en las listas de ventas, suelen gustar más a las chicas que a los chicos, según la escritora, que admite que todos sus personajes, "incluso, los vampiros, tienen pensamientos religiosos, aunque no se puede decir que las novelas sean religiosas".