Para regular el cansancio de la plantilla, Txanpi Rivero convocó a varios juveniles y alineó cuatro bloques diferentes en el partido. El Barakaldo ofreció sus mejores prestaciones en defensa, con una colocación 5-1 que ahogó siempre las acometidas castellanas. En ataque, en cambio, el equipo ofreció falta de rodaje y conjunción. Perdió muchos balones y no culminó los contraataques. «Es lógico, ya que aún no hemos ensayado los sistemas ofensivos», se justificó el técnico auriazul.
El Barakaldo volverá a disputar otro amistoso el sábado en Lasesarre ante el Girondins de Burdeos (19.00 horas).





