
Germán Cabrera no se lo pensó dos veces y, después de recibir una llamada, cruzó medio mundo para estar a prueba con los rojillos. No es la primera vez que está en esta situación dentro un equipo español. El Mallorca también siguió sus pasos cuando sólo tenía 15 años.
«Según recibí la llamada no dudé en coger el pasaje y venirme desde Australia hasta Miranda para probar fortuna», asegura el joven delantero que recuerda al culé Leo Messi.
Tras su paso por la Segunda División australiana, llega a la ciudad dispuesto a aportar toda la calidad que atesoran sus botas. Y eso que apenas conoce nada ni de sus compañeros ni del club.
Vaciarse
«Reconozco que lo único que sé del Mirandés es que es un equipo muy luchador, con una gran afición que le apoya y que quiere ascender a Segunda B como sea. Lo daré todo por conseguirlo», aseguró el hispanoargentino.
En cuanto a la plantilla y al técnico con los que se encontró en su primer día junto al equipo, subrayó de ellos que, sobre todo, «es gente muy humilde que me ha acogido sin problemas, pero la verdad es que no tenía ninguna referencia de ellos a pesar de que el míster ha sido un jugador muy importante».
Aunque se vació sobre el terreno de juego, lo cierto es que es demasiado pronto para sacar conclusiones. Asegura que todavía Anduva no ha visto al verdadero Cabrera debido a su gran cansancio. Llegar a Miranda fue un viaje que duró casi 48 horas.
«Ahora tengo que aclimatarme a Miranda pero en cuanto pasen unos días creo que voy a poder demostrar por qué he hecho el viaje hasta aquí», apuntó.
Como jugador dice que es «rápido» y destaca que le gusta jugar siempre «al primer toque», una circunstancia que le hace peligroso tanto en banda como en la demarcación de mediapunta, «pero mientras juegue, seré feliz en el puesto que me asignen».





