
LA TRADICIÓN
En él, como marca la tradición, los ajamileños celebran cada 15 de agosto el 'Rosario de las vacas' ¿Qué por qué es tan significativo este día en Ajamil? Porque, años atrás, los habitantes del pueblo recibieron de mano de unos bienhechores una becerra cada ajamileño para tratar de proporcionarles sustento para su día a día, según comenta un vecino del pueblo.
Este singular acto consistía en que tras escuchar la tercera y última campanada, se soltaban las vacas desde todos los corrales del pueblo. Después, estos animales se unían con la procesión, que salía de la Iglesia llevando a la Virgen de la Asunción, y se dirigían hacia la ermita de San Martín. Además, durante el acto se cantaba y rezaba el 'Rosario'.
Y tras la caminata, encabezada por las vacas, la Virgen regresaba a la Iglesia y las reses acudían al monte con sus respectivos dueños.
También sobre estas fechas, las vacas solían bajar de los altos montes de la zona para tomar sal y, así, poder soportar el sudor y las altas temperaturas de la época estival. Además, el sacerdote que celebró la misa, considera que «es una forma de pedir protección a Dios y a la Virgen sobre los animales».
Ayer fueron muchos los curiosos que se acercaron para disfrutar del acto, aunque tan sólo pudieron apreciar la presencia de siete vacas. En un primer momento, se pretendía que fuese una treintena la que guiara el acto con el sonido de sus becerros, pero cuando fueron a buscarlas, 23 de ellas prefirieron permanecer pastando en los montes de la zona y disfrutando de la frondosidad de los bosques que alberga Monte Real.
Cánticos
El día de ayer comenzó con una misa que se celebró en, la recién restaurada, Iglesia de Ajamil. A continuación, cuatro mujeres sacaron la Virgen para que, junto con las vacas, encabezara la procesión hasta la ermita de San Martín. Y, durante el recorrido se pudieron escuchar los múltiples 'rosarios' y 'salves' que entonaban las mujeres que decidieron acompañar a la Virgen hasta la ermita.
'El Rosario de las vacas' estuvo veinte años sin celebrarse y algunos lo achacan a que «no había un cura fijo en el pueblo». Pero la Asociación de Promoción de Ajamil ha vuelto a recuperar la tradición. Y también ha sido la encargada de restaurar la Iglesia y el retablo que alberga en su interior.
Pequeños y mayores acudieron a Ajamil para reunirse con una centena de sus antiguos vecinos, charlar sobre sus vidas, recordar viejos tiempos y conocer a los nuevos integrantes de las familias ajamileñas mientras subían y bajaban las empinadas cuestas que se encuentran repartidas por los 70 kilómetros cuadrados de Ajamil. No obstante, uno de los integrantes de la Asociación del pueblo, Jaime, declara entre risas que «engordar era muy difícil».
¿Curiosidades del pueblo? El arco, el escudo, el retablo renacentista y la Iglesia son los lugares más visitados de Ajamil. Aunque el sacerdote que ofició la misa en el día de ayer aconseja la visita al «magnífico» Monte Real en el que se puede encontrar agua de manantiales naturales, hayas de gran frondosidad, altura y grosor y que aportan mucha tranquilidad al visitante.
Además, existe una leyenda que cuenta que el llamado Hayedo de Santiago, parte integrante de Monte Real debe su nombre a que pudo ser una de las variantes del Camino de Santiago, lo que «añade todavía más misterio a su visita», según cuenta el libro 'Recuerdos de Ajamil' de 1999.





