Cristianos y musulmanes iraquíes definen a Malak Taus como Lucifer o Satanás, lo que ha provocado la creencia popular de que los yazidíes son los admiradores del diablo, aunque ellos tengan prohibido pronunciar esta palabra.
Sus miembros no pueden convertirse a otras religiones. Esta secta está dividida en seis escalones sociales: los príncipes, los jeques, los senadores, los predicadores, los ascetas y finalmente los fieles que representan aproximadamente el 70% de la comunidad. Los matrimonios entre castas están prohibidos.
Perseguidos durante siglos, el derecho a practicar su culto ha sido reconocido en la nueva constitución iraquí. La comunidad yazidí dispone de tres diputados, de los 275 escaños de la Asamblea nacional iraquí.







