
EL PALMARÉS
Aunque estaba prohibido empezar a cocinar la tradicional cazuela de bonito, patata, pimiento y cebolla hasta las once de la mañana, un par de horas antes ya había cuadrillas colocando sus enseres en cada una de las 389 reservas que había repartidas entre la plaza del Ayuntamiento y el rompeolas de Castro. Además de los ingredientes indispensables en cualquier plato de marmitako que se precie, no fueron pocos los que añadieron algunos huevos a la cesta de la compra, a fin de preparar también unas tortillas de patata para ir picando algo mientras esperaban el pistoletazo de salida.
En cuanto éste tuvo lugar, los grupos se empezaron a repartir las tareas. Picar bien los pimientos, la cebolla, preparar el fumé -caldo de pescado- y «triscar» a conciencia las patatas. «Lo más importante es trabajarlas bien. Hay que romperlas en trozos medianos para que suelten el almidón y así engorde la salsa», desvelaba Juan Quintana, de 24 años. «Aquí gusta que el marmitako tenga mucho color y un toque picante, por eso se le puede echar un poco de guindilla», explicaba Javier Calvo, miembro de la cuadrilla de 'Los hombres de blanco', que aún no sabía que su guiso se alzaría con el tercer premio del certamen castreño.
El cielo estaba nublado y amenazaba lluvia, pero al final respetó la XXI edición del popular concurso, que congregó a más de 20.000 personas en las calles de la localidad marinera, según explicaron las dos peñas organizadoras del evento, 'Zaka' y 'Los Jaulas'.
52 asistencias
Si bien la mayoría de los 389 grupos inscritos se afanó en elaborar su marmita, la zona del rompeolas estaba literalmente 'tomada' por cientos de jóvenes que se habían buscado un menú alternativo bien regado de alcohol. «No vamos a hacer marmitako porque acabaríamos discutiendo, así que hemos traído patatas fritas y sangría. Haremos unas tortillas, pero nada más. Llevamos toda la noche de fiesta, sólo hemos dormido tres horas», se excusaba Raquel Pedrueza, miembro de la peña 'No nos perdemos una'. «No mientas, lo que pasa es que no sabemos cocinar», aclaraba una amiga en un arranque de sinceridad. Tras dos horas y media entre fogones y mucha música, 219 participantes habían depositado sus raciones sobre la mesa del jurado. Los cuarenta primeros clasificados se repartieron 4.000 euros en premios. Las tres mejores recetas recibieron, además, un trofeo.
Ante la avalancha de asistentes prevista, la DYA desplegó un dispositivo especial dotado de tres ambulancias y una UVI móvil. Los sanitarios atendieron a 52 personas de diversos cortes, quemaduras y picaduras. Entre ellas destaca el caso de un niño de ocho años evacuado al hospital de Laredo tras sufrir un corte en la cabeza.También un joven italiano de 22 años precisó puntos en la cara por una agresión.









