Los niños recibieron ayer a Madrazo en la ikastola Ander Deuna y obsequiaron a los asistentes con una canción tradicional en euskera. Una vez terminada la actuación, que contó con el acompaamiento musical de uno de los monitores al violín, el consejero les respondió con unas palabras de bienvenida en árabe. Los menores portaban diversos carteles con mensajes de agradecimiento escritos en su idioma natal.
Madrazo despidió a los palestinos con la esperanza de que «lo hayáis pasado bien en el País Vasco» y les recordó «el afecto que esta sociedad tiene a vuestro pueblo». El titular de Servicios Sociales también regaló a los pequeños, con edades comprendidas entre los 9 y los 12 años, una camiseta de la selección de Euskadi a cada uno.
Madrazo agradeció el esfuerzo de las instituciones y personas que han colaborado en esta iniciativa, especialmente al Ayuntamiento de Sopelana, a las asociaciones Palestina Biladi y Paz Ahora, que llevaron a cabo este proyecto y a la ikastola donde lo pequeños se han alojado durante su estancia vacacional en Vizcaya.
A juicio del consejero, la idea es que «esta iniciativa tenga continuidad con los años», ya que se trata de una «experiencia gratificante», cuyo éxito va en aumento.
12.000 euros
El año pasado sólo nueve niños pasaron sus vacaciones en la localidad, mientras que este verano han venido 15 palestinos desde los campos de refiugiados. La iniciativa se enmarca dentro del programa 'Vacaciones en Paz', impulsado por el Gobierno vasco, que ha destinado a este programa una partida de 120.000 euros.
El objetivo del proyecto, según Javier Madrazo, es «aliviar el dolor cotidiano de estos pequeños en su país». El consejero de Asuntos Sociales afirmó que, a través de este tipo de medidas, «se puede ahondar en la solidaridad y acercarnos al pueblo palestino».
Por su parte, Eneko Calle, uno de los voluntarios que ha participado en este programa, calificó estos días con los pequeños cisjordanos como «una experiencia muy buena, donde no sólo disfrutan los niños, sino también los monitores». En total, han sido seis los encargados de velar por la seguridad de los pequeños. «Dos monitores son palestinos y los otros cuatro nos turnábamos para trabajar», comentó Calle. Los chavales han realizado salidas a ciudades como San Sebastián y Santander, y han participado en talleres, clases de castellano y otras actividades veraniegas programadas por el Ayuntamiento local para los niños del municipio.






