
Elorza dijo no entender «cómo no hay mecanismos adecuados por parte de la Ertzaintza para que esto no se produzca. Ya está bien, si ya conocemos todos el juego cómo va. Se supone que alguien tiene que saber de dónde salen, cómo lo organizan». Por todo ello, se dirigió «a la Ertzaintza, a sus responsables y en este caso al máximo responsable, al lehendakari» para que «tenga a bien evitar este tipo de incidentes en San Sebastián».
El hartazgo que expresan las declaraciones del alcalde donostiarra resulta aún más evidente por cuanto Elorza no se ha caracterizado nunca por poner en duda las actuaciones de la Ertzaintza. El propio secretario general de los socialistas guipuzcoanos, Miguel Buen, concedió ayer que «posiblemente sea la primera vez que Odón dice algo así, pero puede que mucha gente lo piense desde hace tiempo». El líder territorial del PSE, que pasa unos días de vacaciones fuera de San Sebastián, conoce los últimos incidentes a través de los medios de comunicación, pero se remite a su propia experiencia como ex regidor de Rentería para afirmar que «cuando un alcalde se queja, normalmente se queja con razón».
En medios cercanos a Elorza se apunta que el alcalde está convencido de que muchos de los episodios de violencia callejera que se registran en la ciudad son previsibles. De hecho, dicen, él mismo expresó el martes en privado, al término de La Salve, su convencimiento de que durante esa misma noche habría algún intento de sabotaje, posiblemente contra un autobús urbano y en El Boulevard.
Los hechos le dieron la razón: poco después de la medianoche, un grupo de radicales apedreó un autocar municipal que circulaba por la mencionada avenida y, tras acceder al interior del vehículo, vacío de pasajeros, lo roció con líquido inflamable y le prendió fuego. El incendio causó escasos desperfectos, puesto que el conductor pudo sofocar las llamas con un extintor.
Las fuentes consultadas por este periódico recuerdan que los últimos ataques contra vehículos de la Compañía del Tranvía se habían producido en otros 'días grandes' para la ciudad, como son la festividad de Santo Tomás y la segunda jornada de regatas de la Bandera de La Concha. «No hacía falta ser Rappel para adivinar que iban a pasar cosas», añaden.
Entre los socialistas de San Sebastián existe la sensación de que «siempre nos tocan los peores incidentes. Parece que los peores titulares de prensa tienen que ser siempre para esta ciudad». En este sentido apuntan que, «o bien los radicales se ensañan aquí o bien la Ertzaintza no nos ofrece suficiente protección». Aunque las fuentes consultadas se limitan a expresar sus dudas, sugieren la posibilidad de que la supuesta pasividad de la Policía autónoma tuviera que ver con que la dirección del Ejecutivo de la ciudad recaiga en el PSE-EE, que en esta legislatura comparte tareas de gobierno con EB-Aralar.
«Grave peligro»
En sus declaraciones de ayer, Elorza también mostró su preocupación por el hecho de que tanto el Boulevard como Alderdi Eder, donde los radicales atacaron el lunes por la noche la sede del PNV, estaban repletas de personas que disfrutaban de las fiestas. Las acciones violentas, advirtió, «tuvieron un grave peligro para mucha gente» y «podrían haber provocado alguna desgracia personal importante».
Por todo ello, aseguró que los autores de estos episodios de kale borroka «no son ciudadanos» ni «personas», sino «gentes alocadas que echan unos cócteles aprovechando que pasa el toro de fuego, con un montón de niños por la zona, a la sede del batzoki del PNV». «¿Qué cabeza tienen? ¿En qué están pensando?», se preguntó.







