
ROJO
-Pues lo disimula muy bien.
-En la rueda de prensa estaba como un flan. Si a mí lo que me da miedo no son los nueve días de fiesta, lo que me impone realmente son las entrevistas y las cámaras de televisión. Es que no estoy acostumbrada.
-¿A qué se dedica?
-Trabajo en una oficina en Mercabilbao.
-Su comparsa (Altza Porrue) ha tenido mucha suerte. Apenas tienen tres años de vida y ya les ha tocado elegir txupinera.
-Y lo que nos ha costado. Había muchas chicas que dábamos el perfil y lo cierto es que tardamos en decidirnos. Me tocó a mí, pero podía haber sido cualquier otra.
-Y cuando dijeron su nombre, ¿qué se le pasó por la cabeza?
-Nada más decirlo, le dije al que estaba sentado al lado: 'Creo que me he metido en una que no sé si voy a salir'.
-Tanto le impone.
-Mucho, porque la txupinera es un símbolo de la Aste Nagusia y quiero estar a la altura de las circunstancias. Al principio creía que no iba a llegar, sobre todo por el tema de los medios de comunicación.
-Y de fiesta, ¿qué tal?
-Mira, esa parte no me preocupa en absoluto. Y ya aprovecho para invitar a todo el mundo a la participación en las comparsas. Yo vivo las fiestas desde pequeña y es una gozada.
-¿Para cuándo un txupinero?
-Pues bueno, tampoco lo descarto. Ya se verá.
-De momento, compartirá el balcón con un pregonero.
-No le conocía de antes, pero creo que nos vamos a llevar muy bien.
-Y el traje rojo, ¿qué le parece?
-Me siento un poco rara, pero voy a tener que acostumbrarme. Eso sí, en el txupin que nadie me lo manche con huevos y harina.









