Los responsables de la Ertzaintza aseguraron ayer que en posteriores ampliaciones de la denuncia se tuvo conocimiento de que la víctima ha sufrido diversas intervenciones y manipulaciones en sus cuentas bancarias por un valor conjunto de casi 4.000 euros. Todo parece indicar que el ladrón había conseguido llevar a cabo este tipo de acciones fraudulentas gracias a la información supuestamente obtenida por el delincuente a partir de la propia tarjeta de crédito robada.
Tras seguir las pistas que iba dejando el sospechoso en cada uno de sus movimientos, los investigadores consiguieron identificarlo como un joven de 24 años de edad que, una vez localizado por los agentes, fue detenido ayer por efectivos de la policía autónoma bajo la acusación de un delito de hurto, por la sustracción de la riñonera del interior de un vehículo, y otro delito de estafa, por haber utilizado la documentación obtenida mediante el robo para apropiarse de los ahorros de la víctima.









