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INSÓLITO DOBLETE
Por primera vez en la historia, un ganadero, Fidel San Román, lidia dos de las Corridas Generales
18.08.07 -
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INSÓLITO DOBLETE
EL JULI siempre cumple en Bilbao con profesionalidad.
Un ganadero va a lidiar este año dos veces en las Corridas Generales, que son nueve. Un ganadero dueño de dos ganaderías: Fidel San Román. De Salamanca, fecundo empresario de la construcción. Adjudicatario de la penúltima concesión de la plaza de las Ventas. A su propio nombre se anuncia la corrida despuntada para rejones que abre esta tarde abono. La ganadería de Fidel San Román es, para los que curiosean, una de las cuatro que tuvo con distintos títulos y durante cuarenta y tantos años la familia Guardiola Domínguez y Pérez de Vargas. Ilustres. Sevillanos de cuna, aristócratas, catalanes de raíz por la parte precisamente Guardiola. Hace casi un siglo el negocio del arroz llevó a Sevilla al primer Salvador Guardiola y lo puso en la pista del toro de lidia. Negocio bastante romántico entonces. Como si criar toros fuera un deporte.

Los Guardiola pagaron por su afición un caro tributo. El primogénito de muy numerosa familia, Salvador Guardiola Domínguez, rejoneador de arte y renombre, murió arrastrado por uno de sus caballos cuando toreaba en Palma de Mallorca una tarde de agosto de 1960. Los Guardiola, criadores de caballos y de bravo, se juraron no vender toros para rejones después de aquella trágica muerte de Salvador. Pero el toro es un enredo tan de teatro que, andando los años, de Guardiola viene a lidiarse en Bilbao una corrida de rejones. El dueño de hierro, divisa y toros es otro. Y todo lo que queráis. Pero así son las líneas de la mano.

Los Guardiola tuvieron en sus momentos de mayor gloria cuatro ganaderías y cuatro hierros diferentes. Dos de ellos, de encaste Villamarta. El Marqués de Villamarta, casi proscrito y olvidado en la historia de la cría de bravo, fue uno de los cinco ganaderos fundamentales del primer tercio del siglo XX. Para dar una idea de la dimensión de Villamarta habría que establecer una comparación: su paisano -jerezano- don Álvaro Domecq, a quien se atribuye la fundación entre 1970 y 200 de un encaste nuevo y original, habría sido la versión moderna y casi al calco de Villamarta. De los herederos de Álvaro Domecq, con el hierro de Torrestrella, fue la corrida que en junio pasado se lidió en Vista Alegre. La Corrida de la Fundación de la Villa, que se ha atascado por no se sabe bien qué motivo. No progresa el asunto. Sin mayor relumbre los toros de esa corrida. Haría mucho calor. Lo hizo.

En los carteles colgados por las paredes de Vista Alegre, que son silencioso, críptico y gráfico testimonio de la historia taurina de Bilbao, el nombre y el hierro de Villamarta se repite una y otra vez. Una ganadería de lujo, vieja y brava. Creada para la primera modernidad del toreo. Hace, por tanto, ochenta años. Más o menos. Hace sólo un año, y en Madrid, Fidel San Román lidió a su nombre en un festejo de rejones una corrida de villamartas de los Guardiola. Salió brava. Poderosa, impetuosa, con movilidad. Si Pablo Hermoso de Mendoza ha dado el visto bueno para torearla en Bilbao este año, las razones serán de fondo. Ahora toca verlo.

De ver para creer es esta casual noticia de que por primera vez en la historia lidie en Bilbao un ganadero dos de las Corridas Generales. Un ganadero nuevo. No hay ganadero ni nadie que no haya sido nuevo alguna vez. La corrida de mayor reclamo de la semana en Bilbao es, además, la segunda de las dos que lidia Fidel San Román. Esta segunda se anuncia con el nombre de El Ventorrillo. La matan Ponce, El Juli e Iván Fandiño. El jueves. Torear en jueves de fiestas en Bilbao ha sido de siempre cosa de categoría. Y ya veis. Y ser el ganadero de esa fecha, lo mismo. Aquí están los toros de El Ventorrillo, que no son novedad, porque ya en agosto del año pasado vinieron a Bilbao y dieron mucho que hablar. Y hablar bien. El Juli lo bordó con el primero de la corrida. San Román le compró hace tres años la ganadería entera, y la finca, la divisa y el hierro, a Francisco Medina. Dicen que fue la transacción más alta de la historia de compras y ventas de bravo de toda la historia. Dos mil millones de las antiguas pesetas, según los enterados de Plaza Santa Ana. La ganadería se cría en la provincia de Toledo y es, dentro de cuantas han salido del tronco de Juan Pedro Domecq Solís, la de más brillantes resultados. En Sevilla y Madrid han roto toros a lo grande. Toros espectaculares. Ni sumisos ni rebeldes. De pelea y entrega. Amplios, armados.

San Román ha cambiado el hierro, pero los que salen ahora todavía lucen el de las iniciales de nombre y apellido con que a Francisco Medina se le antojó dibujar, o diseñar, el hierro de El Ventorrillo. De la fundación y refundación de la ganadería se hablará de nuevo y con detalle pronto. El próximo viernes y seguramente bien.
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