Pues bien, en la plaza sin nombre, es decir la del Ercilla, alguien en algún departamento municipal, consideró oportuno colocar un poste indicador para señalar las direcciones de la Gran Via, la Feria de Muestras, San Mamés y no recuerdo si algún otro lugar más. En-tonces se encargó el poste con sus flechas indicadoras en la parte superior para conocimiento del público en general y se ordenó al operario de turno que lo colocase en su lugar correspondiente.
El operario de turno se dirigió a dicho lugar, que era como he dicho ya la placita esa del hotel Ercilla y muy cerca del monumento al famoso autor de 'La Araucana', don Alonso de Ercilla. Y el hombre, pronto y bien mandado, abrió el agujero en el suelo, plantó el poste y lo dejó perfecta y verticalmente colocado en el lugar correspondiente.
Lo único que no tuvo en cuenta el operario fue que los carteles indicadores del poste señalaban todas las direcciones al revés. Al que quería ir a la Gran Vía le mandaban a Indautxu y el que buscaba la Feria de Muestra era enviado a la Gran Vía. El operario, por supuesto, cumplió con su obligación porque a él le habían ordenado colocar un cartel y una vez colocado se fue con la satisfacción del deber cumplido.
Y allí estuvo el cartel durante mucho tiempo con sus disparatadas direcciones para darme a mí pie a un comentario divertido. Fuese o no fuese eficaz el comentario, lo cierto es que el cartel ha sido cambiado y marca ya las direcciones correctas. Pero lo que no se entiende, ni en el cartel de Ascao ni en el poste de Ercilla, es que estas cosas se hagan por el sistema llamado antoniano que dice así: «Si sale con barbas, San Antón; y si no la Purísima Concepción».










