
Se desconoce si guiados por esas evidencias o por su subconsciente, los programadores musicales de la Semana Grande han optado por el material nacional, por los grupos que se pinchan en la radio, por los históricos capaces de reunir a varias generaciones, por aquellos a los que todos les entienden al cantar. Sí, han confeccionado un cartel que combina calidad con comercialidad, que se supone atraerá a públicos nutridos y que es difícil de atacar objetivamente.
Estas dos páginas repasarán los grandes escenarios municipales de una programación institucional que se completa con el oasis de la clásica albergada en la Iglesia de la Encarnación, las bilbainadas y las verbenas. Los tiempos muertos, e incluso las apuestas principales del espectador, pueden satisfacerse mediante la iniciativa privada en bares (Bullitt, Izangoan), salas de enjundia (el Kafe Antzokia y sus carteles dobles tras los fuegos), alguna txosna con buen gusto (atención a la Algara) y terrazas animadas (la del Museo Marítimo).
BOTICA VIEJA
Si no se le buscan tres pies al gato, la programación de Botica Vieja es notable. Se podría objetar que faltan estrellitas del momento con pasaporte extranjero (algún grupo inglés tipo Arctic Monkeys o bandas de heavy con caché internacional), pero se supone que funcionará la corriente selección.
Hay tres citas refulgentes. Primera, la inaugural y sustituta de Chayanne, protagonizada por los Pogues (hoy), estrellones del folk punk celta comandados por su incorregible vocalista Shane MacGowan y que ya hace dos veranos actuaron en el Azkena Rock Festival. El segundo hito sería el de Miguel Bosé (próximo sábado), que se halla en la cima de la popularidad gracias a la revisión de sus viejos éxitos, a dúo con figuras hispanas, en su último álbum, 'Papito'. La tercera fecha carismática es la de Mago de Oz (viernes), adalides del heavy-folk medieval, los Jethro Tull del solar ibérico, capaces de subyugar tanto a hijos de 14 años como a padres cuarentones y que deberían erigir un escenario casi tan fastuoso como el de los Rolling Stones.
El resto del programa no ofrece ningún resquicio. El punto más flaco es el de los madrileños Dover (mañana), que han abandonado el rock duro por un rollo sintético y bailón aún con tirón entre la afición. Lo demás se supone que rellenará aforos para satisfacción de la organización, empezando por Alex Ubago (lunes), ejemplo de superventas español en horas bajas que pretende dinamizar su estilo baladista en el futuro próximo, y pasando por la noche hip-hop del martes con Violadores Del Verso y Tote King, que se barrunta cosecharán uno de los mayores entradones, la velada rumbera y fumaporros del miércoles con Los Delinqüentes y El Arrebato, y el doblete heavy nacional del jueves con los rijosos Lujuria y unos históricos Barón Rojo que grabarán un disco en directo, para conmemorar su 25 aniversario, en ese mismo concierto. Así podremos decir: «Yo estuve ahí».
ABANDOIBARRA
El tablado se ha trasladado a la explanada más amplia del Guggenheim pero alarma el descenso de calidad, lastrada por la abundancia de rockeros y eléctricos y por el inevitable cupo vasco. Lo mejor de las ocho noches lo firmará la octogenaria María Dolores Pradera con Los Sabandeños (mañana), y es de prever que atore el recinto, arrobe las almas y punce alguna memoria con su cancionero hispanoamericano.
El grueso es un baúl de sastre con dúos emergidos de Operación Triunfo (hoy, Nena Daconte, bastante vistos por aquí), supervivientes de los 80 (lunes, La Unión, ojalá que sin abollar), tradiciones locales (martes, Oskorri con la banda municipal), pop español de culebrón y con vitola superventas (miércoles, La Quinta Estación, de éxito en México y USA), más peajes euskaldunes (jueves, doblete con los melancólicos Kerobia y los festeros Skalariak), intentos de rock pulido (viernes, Pignoise, con futbolistas en su alineación) y veladas dance llegadas de Londres (sábado, Spektrum).
PLAZA NUEVA
Este es el hábitat menos español debido a su vocación multicultural. Y menos irregular que en ediciones precedentes se presenta la oferta de la Plaza Nueva, fortín de las músicas étnicas que resultaría inexpugnable si se desactivaran los nombres vascos, pues son de casa y restan excepcionalidad a la Semana Grande. Esta vez se han colado el trikitilari Iker Goenaga (lunes) y los bertsolaris de Karidadeko Benta (martes). Por el contrario, dos propuestas con atractivo son las de los clásicos celtas gallegos Milladoiro (hoy) y la unión del trompetista yanqui Randy Brecker con la Pirineos Jazz Orchestra (miércoles).
El surtido restante puede regalar buenas vibraciones y sorpresas escondidas. Lo completan el coro de gospel a capella Northern Kentucky Brotherhood Singers (mañana), la fiesta flamenca de la joven granadina Marina Heredia (jueves), la ya habitual parada africana con el bluesman étnico caboverdiano Tito Paris (viernes) y el festival reggae con el cantante jamaicano de roots Horace Andy, conocido por colaborar con Massive Attack (segundo sábado).
LA PÉRGOLA
Sorprende a propios y extraños la afluencia de respetable a la recuperada Pérgola, que ofrece dos pases de horterismo cañí, o si prefieren de españolismo kitsch: a las nueve, verbena con la Orquesta Guateque Band ,y a las once, el plato fuerte. La nostalgia prima en el menú, servido por El Guateque de la Década (hoy, canciones de los 60 y 70 en boca de un cuarteto colorista tipo La Década Prodigiosa), Mochi (mañana, Juan Erasmo quizá cante temas de su novedad, 'Las divertidas tablas de multiplicar', cuyos royalties cede a Unicef), Boleros 4 (lunes, sin poner la mano en el fuego diríamos que son vizcaínos), el Mariachi Cantares de Guanajuato (martes, se supone no cantarán en playback, como es regla usual en La Pérgola), José Guardiola (miércoles, el vetusto crooner barcelonés), Pablo Abraira (jueves, el de 'Gavilán o paloma'), Fórmula V en lo que se intuye el culmen semanal (viernes, crucemos los dedos para que no suenen enlatados oldies hispanos como 'Eva María' o 'Cuéntame') y despedida y cierre con sus rivales Los Diablos (segundo sábado, los de 'Un rayo de sol').
ROCK LOCAL
Empachado puede quedar quien asista a las sesiones de rock local. Un primer fallo de este apartado fue alargar hasta casi una hora las actuaciones y ahora se nos antoja contraproducente ampliar la plancha hasta tres grupos, con lo cual la cosa durará de siete de la tarde a diez de la noche. Demasiado: al primer combo es posible que no vaya a verle ni sus amigos.
La XXII Muestra de Rock Local se desarrollará en El Arenal, una localización privilegiada. Estas son las tripletas: hoy, rock con actitud expuesto por Puro Chile, Midnight Road y Love Division; mañana, los galos Aeroflot, Hits y los atorrantes Hamburguesa Vegetal, ganadores del nuevas tendencias del Villa de Bilbao; lunes, metal progresivo con Eterna, Quadar y Waldheim; martes, negritud a cargo de los tulipanes Usquaire, Gora Japón y The Reverendos; miércoles, los belgas Kawada, las chicas de Nobel y White Wood; jueves, la terna más apetitosa con Ya Te Digo, Loan y Shisha Pangma; viernes, metal con Pog Mo Thon, Sin Más y Ost; y sábado, rock acústico con Josu Bergara, The Grave Yatch Club (el nuevo proyecto de Little Fish) y Sweet Oblivion.










