
Martin mantiene una singular «doble vida» hasta que decide compartir sus secretos. Lo curioso es que no engaña a su mujer con la secretaria de su estudio ni «con la vecina del quinto». Tampoco se limita a mantener relaciones sexuales con su nueva pareja, por extraña y «sorprendente» que parezca su elección. Se trata de una relación en toda regla que traspasa el umbral de la atracción física. El envidiado arquitecto provoca un terremoto de imprevisibles consecuencias y pone patas arriba su éxito y estabilidad emocional al confesar que está «enamorado» de una... «¿cabra!».
Una «historia absurda e inverosímil», según recalcó José María Pou, protagonista, director, productor y adaptador del último texto del dramaturgo norteamericano Edward Albee. «Pero no tanto», aclaró, casi de inmediato, el actor catalán. «Hay gente para todo. Posiblemente -explicó- ahora mismo haya gente que esté practicando la zoofilia», explicó Pou.
'La cabra o ¿quién es Sylvia?' destapa «uno de los últimos grandes tabúes» de la sociedad contemporánea. «Sabemos que existe (la zoofilia), aunque nunca se había tratado en serio encima de un escenario». El provocador montaje se dibuja como una «historia de amor» que, a camino entre la comedia» y la tragedia final, recorre un viaje de «instintos» y provoca «muchísimas heridas a su alrededor». La obra, cargada de seis premios Max, entre otros galardones, invita a la reflexión a los ocupantes del patio de butacas, sin cargarles de prejuicios de ningún tipo.
La zoofilia es «sólo un pretexto» que utiliza el autor para lanzar un «demoledor ataque» contra el matrimonio, la vida de pareja y la «deconstrucción familiar», aspectos que Albee ya planteó en su famosísima '¿Quién teme a Virginia Wolf?' Sin embargo, en esta ocasión, va más lejos y lanza un alegato a favor de «la tolerancia»; y más que la «tolerancia, la compresión social», recalcó Pou. «Que cada uno haga con... su cabeza lo que quiera», señaló. Lo que sí advirtió al público es que saldrá de la función con «la piel de gallina», aunque la cabra sea el animal protagonista de la obra. No por casualidad «es el animal trágico por excelencia y está presente en el origen del teatro», recordó el director.









