
EL BARCO
En la actualidad, los trabajadores de la carpintería de ribera de la villa marinera ejecutan los últimos retoques en la embarcación ante su inminente entrega a la Fundación AulaMar, promotora de la iniciativa. El proyecto arrancó hace siete años y después de superar diversas vicisitudes ha llegado finalmente a buen puerto.
El 'Gure Izar' cuenta con capacidad para 18 alumnos y está habilitado para acoger también a discapacitados. «El buque ha sido moldeado sin curvaturas acentuadas, sólo con las necesarias para el desalojo con seguridad del agua. La supresión de la mayoría de los impedimentos físicos, ha sido la tarea más dura de la construcción», señaló el responsable del astillero bermeotarra, Paco Mendieta.
Dotado con dos ascensores, más un elevador 'salvaescaleras', moverse por las entrañas de la nave «es cosa de niños». En ella navegarán tanto alumnos de las escuelas náuticas como estudiantes de la Facultad de Biología Marina e integrantes de asociaciones educativas. Estos últimos recibirán un pequeño curso formativo previo para poder hacerse a la mar.
Las singladuras más cortas serán de un par de días, aunque el barco también realizará viajes de una o varias semanas. Ocho marineros profesionales y cuatro profesores se encargarán de instruir a los alumnos en todo lo relacionado con la navegación y las tareas cotidianas. «Que nadie piense que vendrá a pasar unas vacaciones en un crucero. Los participantes realizarán todo tipo de labores», apuntaron los impulsores del plan.
La Fundación AulaMar ha establecido ya la hoja de ruta de la embarcación. Los meses invernales, el navío transitará por el Mediterráneo y limitará su estancia en el Cantábrico a la temporada con condiciones meteorológicas más favorables.
Mascarón de proa
Los responsables del 'Gure Izar', además, tienen previsto participar también en todo tipo de concentraciones junto a otros buques escuela como el 'Tenacious' o el 'Lord Nelson', en los que se ha inspirado el proyecto. La construcción de este velero bergantín goleta ha supuesto una inversión de más de cuatro millones de euros y en su financiación han participado el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Gobierno vasco, las diputaciones de Vizcaya y Cádiz, así como entidades bancarias y empresas privadas.
Tras su reciente botadura, la nave, que dispondrá de setecientos metros cuadrados de velamen, se encuentra a la espera de ser sometido al trimado -pruebas dirigidas a comprobar su estabilidad-. Asimismo, en breve, se procederá a la colocación de los mástiles ya que dada su longitud no pudieron instalarse dentro del astillero. El mascarón de proa ha sido tallado a mano por el escultor valenciano, José Luis Ortega.





