La decisión se adoptó en un pleno celebrado el viernes y salió adelante con dos votos a favor y cuatro abstenciones, incluida la alcaldesa. Todos los concejales pertenecen a Na-Bai, que fue la única lista permitida por el Tribunal Supremo en los pasados comicios locales tras la anulación de las candidaturas de ANV y ASB. La coalición nacionalista renunció tras los sufragios a otros tres ediles que también le correspondían al entender que debían estar en manos de la izquierda abertzale en función del voto nulo contabilizado en las urnas.
La moción que ha propiciado esta solicitud del Ayuntamiento partió precisamente de tres representantes de ANV, que acuden asiduamente a los plenos e incluso votan los puntos del orden del día, aunque carecen de acta de concejal. Ellos tres también respaldaron el texto, que exige en otro de sus puntos la «retirada de la Guardia Civil de Euskal Herria» como condición primordial para «articular un modelo de convivencia en paz y democracia».
«Desproporcionada»
Los propios dirigentes de Acción Nacionalista narraron lo sucedido en el pleno mediante un comunicado de prensa. Según su relato, Nafarroa Bai había presentado su propia moción sobre los hechos ocurridos durante las fiestas patronales en la que «se limitaba a expresar una queja formal» ante la Delegación del Gobierno por la «desproporcionada actuación de la Guardia Civil». Esta propuesta recibió cuatro votos a favor y dos abstenciones.
ANV también quiso llamar la atención sobre cómo la orden de prohibir la manifestación por los derechos de los presos había sido revocada dos días más tarde por el Tribunal Superior de Navarra.







