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JUAN JOSÉ PADILLA MATADOR POR VIZCAÍNAS
«Nos jugamos la vida con sentido común, no somos gilipollas»
«Para ponerse delante del encaste Santa Coloma no vale cualquiera», avisa ante la primera de sus dos citas bilbaínas
19.08.07 -
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«Nos jugamos la vida con sentido común, no somos gilipollas»
El mejor vestido. El 'Ciclón de Jerez' espera para realizar un paseíllo. / reuters
En la temporada de 2000 se presentó en Vista Alegre y su entregada disposición arrebató al público. En agosto de 2001 protagonizó el gesto de las Corridas Generales al lidiar en solitario un encierro de Miura. Salvó el compromiso con dignidad. Fue el triunfador absoluto del abono de 2005, un ciclo anodino hasta su aparición en escena. El pasado año participó en el cuarto y el noveno festejo del serial bilbaíno, pero dos deslucidos lotes de Victorino Martín y Cebada Gago truncaron su triunfal trayectoria. Esta tarde regresa frente a astados de La Quinta y el domingo nos visitará para cumplir un segundo compromiso. El 'Ciclón de Jerez' es una de las piedras angulares de las presentes Corridas Generales, mal que les pese a los aficionados puristas.

-El presidente de la Comisión Taurina declaró que usted actuará dos tardes en Bilbao porque «cuenta con una legión de adeptos y hace dos temporadas salvó las Corridas Generales». ¿Menudo reconocimiento!

-La verdad es que sí. Le estoy muy agradecido. El toreo es justo. Casi siempre. Tan cierto es que en Bilbao tengo un gran número de incondicionales, como que nunca le he vuelto la cara a Vista Alegre.

-¿Lo suyo con los aficionados bilbaínos fue amor a primera vista?

-Lo mío con Bilbao fue entrega de principio a fin. La primera vez, en 2000, hice todo lo posible por cautivar y conquistar al público. No se dio mal entonces. Por fortuna, Bilbao siempre ha sido una de mis citas seguras e importantes de la temporada. Todas las grandes figuras del toreo dieron la cara en Bilbao.

-También afirmó ser consciente de que su doble contratación resultaba controvertida. ¿Siente que debe reivindicarse cada tarde?

-Desgraciadamente, en esta santa profesión los triunfos son efímeros, fugaces... En unas pocas horas se los lleva el viento. Al día siguiente tienes que volver a reivindicarte allí donde torees, incluso en la misma plaza. No te puedes dormir en los laureles ni 24 horas. Sin embargo, ¿sí que nos cuestionan muchos días por una tarde mala!

-Dice Díaz de Lezana que encontrar una terna de matadores dispuestos a lidiar la corrida de La Quinta en Vista Alegre es misión casi imposible. ¿Bilbainada o cruda realidad?

-Pues no lo sé. Desconozco los tejemanejes empresariales. Lógicamente, para matar una corrida de La Quinta en Bilbao hay que estar muy capacitado, ¿no es lo mismo que ir a un pueblo! Ojito con la corrida: para ponerse delante de los toros de encaste Santa Coloma, con todos los respetos para mis compañeros, no vale cualquiera. Son únicos. Requieren una colocación, una técnica y una disposición diferentes. Cuando salen buenos, todos valen, el problema está con los malos... ¿y con los regulares! Exigen una gran capacidad resolutiva.

La decisión de retirarse

-El último día de feria también matará la corrida de Cebada Gago. ¿Le preocupa el delicado momento que atraviesa la vacada gaditana?

-La ganadería de Cebada siempre ha sido irregular, nunca sabes cuándo puede saltar el tiro bueno. No me preocupa en exceso. Más me preocupa triunfar, estar a la altura de lo que se espera de mí.

-¿En el toreo es modesto quien no puede ser otra cosa?

-En el toreo eres lo que tú mismo te buscas y lo que Dios te manda.

-Por su comportamiento en los ruedos, creo atisbar su retirada. ¿Estoy en lo cierto?

-No... ¿Para nada! Sucede que en el toreo hay etapas. Al principio debes darte a conocer al gran público, más tarde tienes que mantenerte, a continuación te preocupa ganar dinero, después anhelas asentarte... Yo estoy en un momento de madurez, continúo arriesgando pero con otra mentalidad y capacidad.

-El día que decida retirarse, ¿lo hará por sorpresa o planteará una temporada de despedida a bombo y platillo?

-Imagino que maduraré la decisión durante mucho tiempo. La propia situación del toreo me irá marcando el camino, pero quiero marcharme con dignidad y la cabeza bien alta. Me gustaría despedirme de todas mis plazas del norte: Bilbao, que me dio a conocer; Santander, una de mis plazas emblemáticas; San Sebastián, donde además de sufrir graves percances indulté a 'Muroalto'... Digo yo que habrá que hacer una despedida por todo lo alto. Y sí confirmo que, cuando me vaya, será para no volver.

-Quince temporadas en activo, ¿son muchas cuando a uno siempre le toca bailar con la más fea?

-No si tienes la mentalidad y la capacidad de mantenerte en lo más alto. Y de disfrutar. Me siento sobradamente recompensado. Nunca he dicho que no a una corrida, por muy dura o áspera que fuera sobre el papel... Precisamente, para no bajarme del carro.

-¿Qué le queda por demostrarse a si mismo?

-La capacidad de continuar resolviendo frente al tipo de toros con el que me anuncio. Aunque parezca cansino, después de tantas temporadas matando este tipo de corridas, siempre sale el toro que te hace pasar muy malos ratos. Me iré del toreo sin aprender muchas cosas, dejaré muchos flecos por rematar.

-¿Por qué los diestros del torismo son básicamente reconocidos por los aficionados del norte?

-El toro toro sale en el norte. Cuando estamos 'abajo', pocas corridas salen tan serias como las de Bilbao, Pamplona, Logroño... En el norte conocen las circunstancias de 'su toro' y nos reconocen los esfuerzos.

-En determinados círculos taurinos de Bilbao consideran que las Corridas Generales han perdido carácter torista. ¿Cómo lo ve desde el ruedo?

-¿Si el toro está saliendo más grande que nunca! ¿Para que salga más grande, tendrán que tirar la puerta de chiqueros! Ya veo a los albañiles trabajando... ¿Y a los toreros nos tendrán que dar algo para crecer un poquito más!

Las banderillas

-Cuando uno tiene el cartel de torero-banderillero, ¿cuesta dejar de coger los palos?

-Lo más complicado es que los públicos te obligan a banderillear todo tipo de toros. Por eso los que dejan de banderillear lo hacen definitivamente. La gente no permite que los toreros banderilleen los toros que les apetezca. Y, para cuajar un tercio lucido, no todos los toros valen

-Cada día permanece más atento a la lidia, incluso a la de sus compañeros de terna

-Es cierto. Lo hago por sentido de la responsabilidad. Con el paso del tiempo, me veo obligado a encabezar muchos carteles, a ejercer de director de lidia. Debo mantener el orden, estar siempre atento en la boca de un burladero, acompañar a los caballos de picar... Estoy más concentrado en la plaza y lo disfruto enormemente.

-En Ceret propuso suspender una corrida de toros por exceso de viento. ¿Se sintió incomprendido?

-En cierta manera, sí. Es que no se puede imaginar las tres cornadas que recibió el maestro Esplá, pensé que su vida se me iba de las manos. Y luego, es que soplaba un huracán. Era imposible gobernar los engaños. Paré la corrida más de treinta minutos y quise suspenderla. Ojo, entregando nuestros honorarios, comprometiéndonos a que se devolviera al público el precio de las entradas. Vale, los toreros nos tenemos que jugar la vida, pero con sentido común. Locos estamos, pero no somos gilipollas.

-¿El público siempre tiene la razón?

-¿No! Porque un señor pague una entrada no tienes que jugarte la vida a lo loco.

-¿Con vergüenza torera se nace?

-Creo que sí. Va en las entrañas. La vergüenza torera te la infunde tu madre en el vientre.

-El año pasado fue distinguido en Bilbao como el torero mejor vestido del abono. ¿Pretende marcar tendencia?

-Ya sabe que me gusta sorprender a los públicos por el atuendo. Bilbao es una plaza con caché, elegante... ¿no hay más que ver cómo van los aficionados a la plaza! ¿El simple hecho de mirar los tendidos da gusto!
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