
En su vuelta a los escenarios bilbaínos, el artista coruñés echa mano de la música y la poesía para variar su rumbo, «harto» como estaba de «hablar, por boca de los demás, simplemente de la pareja» y de cuestiones con las que en ocasiones «no estaba de acuerdo». Pese a los grandes dividendos obtenidos en taquilla con los monólogos 'Cincohombres.com' y 'Defendiendo al cavernícola', Novo decidió centrarse exclusivamente en el amor -«me di cuenta de que siempre estoy hablando de ello»- desde una óptica nada complaciente.
Es verdad que «el 80%» del espectáculo se desarrolla en clave de comedia y que la gente no para de reír, pero el porcentaje restante «golpea fuertemente en el estómago» de los espectadores. En un giro inesperado y con una serie de juegos en los que involucra al público, el humorista se adentra en el odio, «la otra cara de la moneda, bien pegadita al amor».
Y, entonces, los espectadores «ya no ríen». Al hablar de «la violencia y el terror», el público «se pone serio y se queda un poco helado». Novo adereza el montaje con seis canciones que marcaron otros tantos momentos de su existencia en que vivió «bajo una presión amorosa» y basa el título de la obra en la expresión popular de 'echarle margaritas a los cerdos' para desmontar ciertos tópicos en «las relaciones de pareja, en las que los hombres somos los cerdos y ellas, las margaritas. Siempre hay uno que tiene que aguantar y poner más que el otro, indistintintamente del sexo de cada uno».
Novo se cuida mucho en esta parcela. «Yo no hago juicios de quien es quien», advierte, pero sí tiene clara una cosa: «Ya puedes triunfar en la vida y ser millonario, pero como te vaya fatal en el amor estás hecho una mierda».









