
-Muy majete, pero empezó a ganarse la vida matando corderitos.
-Yo creo que los animales no tienen esa visión. Ja, ja. ¿Con los pobres bichos...! Al acabar el COU, me preparé en una academia privada para estudiar Arte Dramático. Aquello costaba bastante dinero y en mi casa no es que fuéramos pobres, pero tampoco estaba la cosa como para ir pagando estudios de teatro al niño.
-Así que el matarife...
-Me puse a currar de noche en un matadero que tenía un colega. Tenía todo el día libre y mucho sueño. Me iba durmiendo por las esquinas. Trabajaba de tres de la mañana a once, que es cuando hacíamos la matanza. Después, dormía un poquito por aquí y un poquito por allá, e iba a hacer teatro.
-¿Cómo entraba a matar?
-Ja, ja. Al tener estudios y poca constitución física, ¿para qué engañarnos!, me colocaban, normalmente, en la zona de la báscula, donde se pesaba el ganado, se apuntaban números... A veces, nos íbamos rotando para no aburrirnos mucho y entonces me tocaba matar. Y...
-Pobres corderitos.
-Les entraba a matar con cariño. Yo les decía: 'Perdonad, pero esto es lo que hay, amigos'. Los corderos me miraban con una cara como diciendo: 'Hijo de puta, ¿esto es lo que hay?' Clávatelo tú en los cojones' Les metía en la yugular...
-Curioso, porque de niño soñaba con ser médico para salvar vidas.
-Efectivamente! ¿Para que veas! ¿Acabé cargándome a los bichos!
-Al final, ¿pudo más el gancho que el bisturí?
-Sí, sí. Yo quería ser médico. Pero, a los 10 años o así, hice una función de teatro en el cole y me entró el gusanillo. Siempre he tenido una vocación de servicio público. -¿Y sin despeinarse!
-Bueno, bueno. Ya voy despeinado.
«Antes me peinaba»
-¿Se ha peinado alguna vez?
-Sí, sí. He tenido épocas, pero es mucho más cómodo no hacerlo. Me lavo la cabeza, me la dejo secar al aire, y así se queda.
-¿Se guarda el estilo en el armario?
-Yo soy exhibicionista. Como buen actor, me gusta que me miren.
-Fotógrafo en 'Periodistas' y paparazzi en 'Divinos'...
-¿Estoy encasillado!
-¿Prefiere contar la vida a que se la cuenten?
-En nuestra profesión es importantísimo saber escuchar y observar a los demás. Es la mejor manera de construir un personaje.
-Fracasó como periodista 'rosa' en su última serie televisiva. ¿Tiene buen corazón o carece de higadillos?
-Ja, ja. Ojalá fracasara por tener buen corazón. Pero no. Fracasamos porque no nos miraba la gente. Sabe mejor el éxito, aunque no es más importante que el fracaso. Lo mejor es seguir cabalgando.
-A los 10 años le «dio el punto» de ser actor. ¿Sigue con el cuelgue?
-Sííí. Es muy difícil quitarse este 'vicio'. Tienes que ir aumentando la dosis porque vas creando tolerancia en el cuerpo. Esto es vocacional y lo vocacional, ya sabe, no cansa. Aunque hay momentos que piensas: 'Me apetece comos los cojones levantarme e ir a trabajar'.
-En 'Va a ser que nadie es perfecto' era un sordo mujeriego y gran amigo de sus amigos. ¿En la vida real también va mal de orejas?
-Bueno, no crea que tengo un oído privilegiado. Además, tengo antecedentes en mi familia. Mi padre sordea bastante. Tengo mal oído, pero escucho bastante y pongo atención a lo que me cuentan, a lo que me dicen y a lo que pasa.
-¿Cómo va con los otros sentidos?
-Vamos haciendo. Con la vista... hay veces que me la meto, pero me fijo bastante. Toco todo lo que puedo y con el gusto intento cuidarme.
-Candidatos en varias ocasiones al premio al mejor actor de cine y televisión, ¿sigue sin dar la talla en los momentos clave?
-Ja, ja. ¿Pero qué hijo puta es usted!
-¿No acaba de rematar?
-Puede hablar con mi mujer, que no. Por suerte.
-¿Acostumbra a dar gatillazos profesionales ?
-No soy de gatillazos. Los premios son como los horóscopos. Cuando te los dan, son de puta madre; y cuando no, lo relativizas. Un actor no se entrena para ganar el Goya o el Oscar. Poca gente de la profesión se obsesiona con estas cosas. La obsesión es trabajar de forma continuada. Ese es el gran premio.
-Siempre usa calzoncillos Calvin Klein. ¿En la intimidad hay que 'marcar'?
-(Risas). Yo marco sin querer.
-Me refería a calzoncillos de firma.
-Ya, ya. No soy extremadamente marquista. Hay algunas firmas que...
-Ya, ya.
-Estos gayumbos, realmente, son los que mejor me sientan. Tengo un cuerpo un poco difícil y tampoco me puedo poner cualquier cosa. En ropa interior... Con un rollo más 'abanderado' tengo un desnudar muy chungo. Quieras o no, el Calvin Klein te da ese punto de glamour que el cuerpo no tiene.
-Protagonista de 'Cincohombres.com', ¿Millán tiene su punto?
-¿Mi punto débil o atractivo?
-¿El primero, por supuesto!
-¿Uffff! Son muchos. Soy un tío al que le puedes pedir cualquier cosa con una sonrisa en la cara. Con malas maneras, estoy cruzado para el resto del día.
-Cofundador de la compañía teatral 'Lacompañíaesgrata', ¿vivir con usted es un chollo?
-Lo intento. Como decía el maestro Serrat, lo importante en la vida no es lo que te pasa, sino cómo te enfrentas a ella. Llevo puesto todo el día el sentido del humor.
-Con 'Wanted', ¿le ponen precio?
-Empezaron a hacer cálculos y salía una cifra tan irrisoria que no nos lo han puesto. Dijeron 'vamos a dejarlo así, en la incógnita, que no se sepa qué valéis'.
«Me vendo fácil»
-¿Se vendería fácil?
-A la mínima que se me diga, 'oye, que...', yo ya estoy ahí.
-Junto a Santi Rodríguez y Paco León, ¿quién es el feo, el bueno y el malo?
-Ja, ja. Está feo que yo lo diga.
-¿Ese humor!
-Creo que yo sería el bueno.
-Con las mujeres prefiriendo los hombres de rasgos femeninos, ¿se le pone la vida cuesta arriba?
-Vamos, ¿ya le digo! Disfrazado de tía, soy el hermano feo de Paz Padilla. Tengo una cara muy poco femenina. Más bien al contrario.
-¿Teme como Beckham que el sol le arrugue la cara?
-Me preocupa. ¿Qué coño! Pero para nada es una obsesión. Si contara a las tías del instituto cosas del estilo 'es que ahora funciono que te cagas', se echarían a reír. '¿Tú, pringado, que no follabas ni para ir viviendo y ahora vas este palo?' Para que vea lo que es la vida.
-Una cuarta parte de los trabajadores sufre trastornos por desgaste psíquico. ¿El trabajo enloquece?
-Nosotros ya venimos tarados de entrada. El trabajo no nos agrava.
-¿Se le cae la baba con su niño?
-La verdad es que sí. Marc ese otro de mis puntos débiles. Me gustan mucho los niños, y si encima es tuyo...










