UGT denunció ayer que el salario mínimo interprofesional de España, situado en 570,60 euros mensuales por catorce pagas, es de los más bajos de la UE a pesar de que ha ganado un 13% de poder adquisitivo en últimos años y se acerca a los 600 euros prometidos por el Gobierno para el próximo ejercicio. El sindicato socialista considera que la subida que ha experimentado esta renta desde 2004 constituye «un avance importante, pero insuficiente» ya que su cuantía se mantiene aún lejos del 60% del sueldo medio neto que recomienda la Carta Social Europea. Para cumplir ese porcentaje sería necesario elevarlo hasta los 885 euros, un objetivo que la central que dirige Cándido Méndez se ha fijado para la próxima legislatura (2008-2012), junto a la de conseguir que las retribuciones más bajas de los convenios alcancen los 1.000 euros mensuales.
Sólo el 0,8% de los trabajadores cobra en España el salario mínimo, que representa un «suelo retributivo para dignificar el resto» de los sueldos, según UGT. Su cuantía -666 euros al mes con las pagas extras prorrateadas- sólo supera la fijada en Portugal (470) y se encuentra muy lejos de los 1.570 euros de Luxemburgo, los 1.403 de Irlanda o los 1.361 de Reino Unido.