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Guipúzcoa

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Disfraces bajo la lluvia
El mal tiempo de la mañana no consiguió deslucir el día que las fiestas de Deba dedican todos los años a los más pequeños
20.08.07 -
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Disfraces bajo la lluvia
ALEGRÍA. Una cuadrilla de enfermeros desfila, con la camilla como parapeto ante la lluvia, por las calles de la localidad costera. / M. E.
La mañana de ayer fue rara en lo climatológico. Tan pronto caía un buen chaparrón veraniego para pasar en unos cuantos minutos a que el cielo luciera trozos de azul y nubes blancas. Más de uno pensó ayer en Deba que el día más entrañable de sus fiestas de San Roke, el Día del Niño, no se podría celebrar pero los más pequeños de la localidad costera no se quisieron quedar en casa y salieron con sus disfraces y carrozas a recorrer las principales calles del casco urbano debarra. Eso sí, lo hicieron a paso rápido y con un recorrido un poco más corto que lo habitual porque tampoco era cuestión de empaparse de arriba a abajo.

Como manda la tradición la jornada festiva de ayer comenzó en el Salón de Plenos del Ayuntamiento debarra donde el alcalde 'mayor', Jesús Mari Agirrezabala, cedió el mando del Consistorio al alcalde 'menor', quien estuvo en todo momento acompañado de su séquito. Tras el acto institucional la comitiva (que ya arrastraba un buen número de padres, madres, abuelos, cámaras de fotos, de vídeo y, por supuesto de móviles con cámara) enfiló hasta la iglesia parroquial para tomar parte en la tradicional ofrenda.

La concentración infantil reunió este año a unos doscientos menores, un número similar al de otros años según explicaron algunos miembros de la catequesis local, organizadora del acto. El Día del Niño se celebró por vez primera en Deba en el año 1952, año en que el ya desaparecido sacerdote Anastasio Arrinda (más conocido como 'don Anes') se decidiera a crear un día en las fiestas de San Roke dedicado exclusivamente a los niños y niñas. Y es que según puede leerse en el pequeño libro titulado 'Umeen Eguna-Deba', «la necesidad de atender a la diversión del niño creó el Día del Niño. Era el verano de 1952. Desde aquel día hasta el de hoy, al organizar el Día del Niño no lo hacemos para que los mayores se diviertan a costa de los menores, no... Lo organizamos por el niño, con el niño y para el niño...».

Y el niño, y sus disfraces, fueron los protagonistas ayer. Se vio de todo. Desde los más clásicos como princesas, hadas y demás habitantes del mundo de la fantasía, a cosas originales como una cuadrilla de socorristas recién llegados de la misma playa debarra. Y para que no quedara duda de su intervención en el mar se habían traído hasta el centro de Deba sus banderas rojas, amarillas y verdes de advertencia a los bañistas despistados. Otro de los disfraces que gustó mucho fue el de unos pequeños heladeros, de los de antes, que arrastraban, con mejor o peor fortuna, su carro de helados. Había para todos los gustos: de menta, de fresa...

El tradicional 'Baile de San Roke' en la calle Puerto, frente al santo debarra, sirvió de cierre a una mañana alegre y colorista pese a la lluvia se presentó dispuesta a aguar la fiesta.
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