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Guipúzcoa

SUCEDIÓ EN LA COMARCA DEL DEBA EN... 1980
El sacerdote eibarrés Pedro Celaya preparaba la edición de dos libros
20.08.07 -
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El sacerdote eibarrés Pedro Celaya preparaba la edición de dos libros
El padre Celaya dedicó mucho de su tiempo a la investigación.
Don Pedro Celaya, párroco de la iglesia de San Salvador del barrio eibarrés de Amaña, estaba inmerso en agosto de 1980 en la elaboración de un libro sobre la historia del damasquinado en la localidad armera y otro acerca de los usos y costumbres del municipio a principios del pasado siglo. Desde hacía dos años el recordado sacerdote -fallecido hace unos años- se encontraba recopilando datos y fechas, a base de visitar bibliotecas y registros, a fin de crear una serie de fichas de personajes con el denominador común de haberse dedicado en algún momento a la técnica y arte del damasquinado. Su laborioso trabajo le había permitido reunir unas 600 fichas, pero aún así todavía quedaba mucho que investigar.

«Me ha sido imposible concluir el libro, si bien he adelantado bastante en la recopilación de fichas, ya que poseo más de mil nombres de grabadores desde finales del pasado siglo hasta nuestros días», explicaba por entonces a EL CORREO. Ordenar todo ese material y darle forma era su próximo reto.

El retraso acumulado con la mencionada publicación también afectó al segundo de los libros, con los usos y costumbres de principios de los 90 como tema central. Pedro Celaya, no obstante, también tenía en mente sacar adelante tal creación literaria, una especie de recordatorio de tradiciones y forma de ser y actuar de los eibarreses en aquella etapa.

Al igual que con el damasquinado, sus horas volaban enfrascado en recabar vivencias personales, fundamentalmente de eibarreses de edad avanzada que pudieran trasladarle aspectos fidedignos y reveladores de formas de actuar y de obrar en un tiempo pasado y ya en el olvido.

Su búsqueda priorizaba aspectos relacionados con la forma de celebrar las fiestas de San Juan, San Andrés, además de romerías, carnavales y actos religiosos, entre los que se enmarcaba, por ejemplo, la tradición de las tortas de San Blas. De esa manera podría indagar en la manera de disfrutar el ocio por parte de aquellos eibarreses que vivieron a principios del siglo XX.
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