La falta de transparencia informativa propia del régimen comunista, que suele ocultar o minimizar estos accidentes, ha enervado a los parientes de los mineros atrapados, quienes se concentran a las puertas de las instalaciones y ayer se enfrentaron a la Policía al pensar que las tareas de rescate habían sido suspendidas. Sin embargo, las autoridades insisten en que están haciendo todo lo posible para salvar a los mineros, por lo que 6.700 operarios, entre los que hay 2.000 soldados y policías, están intentando desaguar la mina ayudados por una decena de bombas traídas desde otras provincias.
Este nuevo accidente vuelve a poner de manifiesto la alarmante inseguridad de los yacimientos chinos de carbón, que aportan casi el 80% de la electricidad producida en el pais'. Además, esta industria es una de las más peligrosas del mundo, pues registró 4.700 mineros el año pasado y 2.163 en lo que va de éste.







