
A la Calzada Real se le atribuye un importante valor patrimonial. La vía presenta una tipología de empedrado que se remonta a los siglos XVI y XVII conocida como 'espina de pez' y de difícil localización en Vizcaya. De ahí que su recuperación, impulsada por el Ayuntamiento de Galdakao, la Dirección de Juventud del Gobierno vasco, el Museo Vasco de Bilbao y la asociación de vecinos del barrio de Elexalde, exija una tarea minuciosa a fin de restaurar y preservar este sendero como zona de paseo para los vecinos.
El primer 'relevo' llegó el pasado 17 de julio, una docena de jóvenes entre 18 y 24 años procedentes de diversos puntos de la geografía española y países como Turquía, Francia o Italia. En la primera quincena de agosto han sido diez los voluntarios que han recalado para pasar estas vacaciones atípicas en la localidad vizcaína.
Además de aguantar la solana cuando apretaba y la lluvia, el trabajo ha consistido en el desbroce del camino y la obligatoria prospección del terreno. Levantar la tierra acumulada durante años sobre el camino y después, palmo a palmo, sentados en el suelo y paleta en mano, limpiar las piedras para eliminar la materia que ha ido incrustándose. «Creemos que esas marcas son las de algún carro que utilizó esta vía hace 500 años».
Pero además de «curro», «un campo de trabajo son muchas cosas más», advierte Ramón Artiach, director del proyecto de Galdakao. El tiempo que el tajo les ha dejado libre lo han aprovechado para hacer turismo e investigar un poco acerca de la cultura de los compañeros. «Al final, todos salimos de aquí entendiendo francés y alemán», asegura Artiach -el inglés es obligatorio para ser seleccionado en este proyecto-.
Michael Wenderoth tiene 18 años, es alemán y quiere ser periodista. En un aceptable castellano explicaba hace unos días que su paso por el campo de trabajo de Galdakao se debe principalmente a su deseo de «vivir una experiencia». Ha hecho buenas migas con el resto de voluntarios y se lleva una buena instantánea de «Bilbao y el Chillida-Leku». La siguiente visita: Gernika. Después, de regreso a casa.
Los trabajos de recuperación de la Calzada Real comenzaron en 2005 en la zona de monte que une el barrio de Olabarri con Aretxondo y finalizarán este verano. La ruta atraviesa un riachuelo merced a un puente que mantiene intacto uno de sus 'ojos'. Después, se empina hasta perderse por debajo de la carretera convencional que une la zona con el centro de la ciudad y reaparecer al otro lado del monte rumbo a Bilbao. «El camino se conserva muy bien, cuanto más enterrado está, mejor».









