
-¿Vive Abraira?
-Bueno, ya ve que sí. Ja, ja. ¿Evidentemente! ¿Sabe lo que pasa?
-¿Qué?
-Hoy en día realmente vive el que sale en la tele. Pero hay vida después de este aparato, ¿eh?
-¿Quién conoce a Pablo Abraira?
-Todos los amigos y quienes han tenido interés en conocerme. Tampoco soy un libro cerrado. ¿Sabe?
-¿Y quién lo escucha?
-¿Pues todo aquel que tenga interés en hacerlo! Al margen de esas canciones, que existen y están ahí, hay muchísimos más discos.
-Se lo comió todo a finales de los setenta. ¿Acabó empachado?
-No, pero hubo un momento en que sí me sentí desbordado. Quizá debería haber tenido el valor de parar, lo que llevaba implícito unos riesgos. Siempre piensas que cuando quieras volver, a lo mejor, puedes perder un poco el tren.
-¿La memoria es frágil?
-Mucho. Yo espero seguir haciendo música. Disfruto.
-'Gavilán o paloma', 'Tú o nada'... Siempre con disyuntivas.
-El otro día lo hablaba con mi amigo Pedro Blas y me decía: '¿Joder, tío! ¿Siempre eran dudas! 'Gavilán o paloma', 'Tú o nada'... ¿Ojo!
-Jamás dos títulos dieron para tanto.
-¿Sabe? Voy a Chile y veo a gente de veinte tacos cantando mis temas. Los de aquí no tienen ni idea de quién soy. No lo digo como una crítica, pero... ¿en Chile conocen mi obra mejor que en España!
-¿Le pesa como una losa?
-Hay momentos de cierta frustración por dedicar mucha energía y emociones a un trabajo y que se quede perdido en la historia. No sé si por cuestiones sociológicas o antropológicas, soy más reconocido en Chile y Argentina que en mi país.
-Casualidad o no, pero algunos discos como 'Casualidades' no llegaron a publicarse en España.
-'Casualidades', 'Taller de sentimiento'... Ahora me preguntará el porqué, ¿no?
-¿Por qué?
-Supongo que no habría nadie con un especial interés en publicarlo.
-Lanzó sin fortuna 'Ahora', pero las pilas las lleva puestas, ¿no?
-Sí, sí. No siempre las tengo, pero, al menos, lo intento.
-Se remasterizó 'Gavilán o paloma' en la exitosa 'Los dos lados de la cama'. ¿Cuál es su favorito?
-Llevo durmiendo bastante tiempo solo, pero suelo hacerlo en el derecho. Cuando comparto, he tenido suerte que mis parejas han preferido también el otro lado. No ha habido disputas por eso.
-Su madre le dio a luz en un taxi. ¿Nació con urgencias?
-Ja, ja. Yo tenía muchas ganas de conocer esto.
-Vino aquí para no ser un cualquiera. Encarnó en el teatro a Jesucristo Superstar y el Che Guevara.
-Hubo un momento que realmente dudé de si lo interpreté porque siempre se ha hablado de Camilo (Sesto). Pensé: 'A ver si también ha sido una alucinación mía y no lo hice'.
-Amante de las baladas, ¿le pesa el corazón?
-No. La música es mi alimento. Las baladas han sido una circunstancia. Cuando actuaba en el 'Holiday' de Bilbao hacíamos rock, blues... y en 'Ahora' había reggae.
-Cursó estudios con los Jesuitas y formó parte de la Escolanía. ¿Se educó para el culto o el canto?
-Me fui a India, pero nunca pensé en el seminario.
-¿Qué hábitos le caen mejor?
-Más que los hábitos prefiero las aptitudes. De llevarlos, los vaqueros son los que más pegan conmigo.
-Se formó oyendo música clásica.
-Nunca terminaré de agradecérselo a mi madrina. Me llevaba todos los domingos al Teatro Monumental. Me ayudó a interpretar la música como un sentimiento.
-¿Sus gavilanes y palomas harían buenas migas con las gaviotas 'populares'?
-Pues no lo sé. No sé lo que son las gaviotas populares.
-Entre unas y otras, ¿se queda con las aves rapaces o domesticadas?
-Me gustan pocas cosas domesticadas. Es el gran problema del ser humano. Todos estamos demasiado domesticados.
-¿Le gusta sacar las uñas?
-Me gusta más el respeto. No tengo que sacar las uñas. Intento ser coherente con lo que pienso y siento.
-Coherente e intemporal, ¿con títulos del estilo '30 de febrero'?
-Ese tema hablaba de mi amigo arsénico. ¿No digo que fuese mi colega! (Se pone a cantar): 'Mañana será 30 de febrero/ y tú vendrás a hacerme compañía/ mi querido amigo, arsénico'. Como comprenderá me parece que el 30 de febrero puede ser la fecha ideal para suicidarse.
-Muy positivo.
-Si alguien se decide, por favor, que elija esa fecha.
-También cantó 'El hombre más feo del mundo'. ¿Tan mal concepto se tiene de sí mismo?
-¿Bah! Es un simbolismo. Soy un tío normal. ¿Quién no se ha sentido el hombre más feo ante una mirada determinada?
-En los setenta fue de los más perseguidos.
-La popularidad televisiva idealiza al personaje. Estoy satisfecho de las relaciones que he tenido y no me quejo, vamos a ser sinceros.
-¿Le sobran las palabras en la intimidad?
-Soy bastante parlanchín pero hay veces que los silencios son tremendamente elocuentes.
-'Déjame que roce tu mirada y te compraré un collar, déjame dormir sobre tu almohada y te compraré la mar'. ¿Se las conquista mercadeando?
-No. Hay mujeres que son muy receptivas a ello. Pero eso es absolutamente perecedero. Mercadeando siempre llegará alguien mejor que tú que te va a dejar con dos palmos de narices.
-¿Pablo Abraira es todo lo que fue?
-Lo que ha sido ha sido pero lo mejor está por venir. No soy muy partidario de la nostalgia.










