
-¿Cómo fue?
-Estábamos durmiendo. Cuando nos lo dijeron, empezamos a llamar a todos y era imposible contactar. En Lima, también se sintió muy fuerte. Todos estábamos muy nerviosos.
-¿Sus familiares?
-Tengo un tío en Cañete (uno de los municipios afectados) y, todavía, no he podido contactar con él. No sabemos nada. Una tía se ha desplazado desde Lima para tratar de averiguar algo, pero las carreteras están cortadas y no puede pasar.
-Puede que esté bien.
-No hay páginas de heridos y no podemos saber nada. Las casas de Cañete estaban fabricadas de adobe con techos de calamina. Se han caído el 90 por ciento de los edificios.
-Usted fue una de las personas que se reunieron ayer con Sanz.
-Fuimos unos doce y dijimos al presidente que es muy importante trabajar de aquí a futuro en la reconstrucción de toda la zona más afectada.
-¿Alguna propuesta concreta?
-Este fin de semana, nos hemos reunido unos cincuenta peruanos y hemos señalado tres necesidades. Hablamos con el presidente sobre una futura guardería para los niños huérfanos y una residencia de ancianos para atender a los más mayores. También, es importante un centro ocupacional, para que los jóvenes puedan ayudar en casa.





