Las centrales reconocen que los últimos ataques han desatado una «gran preocupación» y «tensión» en el seno de la Ertzaintza. La violencia callejera se ha cebado durante las fiestas de las capitales vascas con la Policía autónoma. Ha habido ataques directos como el ocurrido el sábado en Mutriku, donde arrojaron dos 'cócteles molotov' a una patrulla, y acciones intimidatorias contra familiares de los agentes en Vitoria y Barakaldo.
El colectivo se siente «objetivo prioritario» de los radicales y ETA, que en sus últimos comunicados ha cargado contra la labor «represiva» de este cuerpo policial. Además, consideran que las declaraciones que están realizando los dirigentes de la izquierda abertzale les ha situado «en el ojo del huracán».
Para contrarrestar esta situación, los sindicatos reclaman de la consejería de Javier Balza «un mayor celo» a la hora de aplicar los mecanismos de autoprotección ya existentes. «Hay medidas de actuación acordadas en lo que es la instrucción número 53 que no se cumplen desde hace tiempo. Sabemos que nuestro trabajo conlleva un riesgo 'per se', pero creemos que al menos hay que cumplir con los protocolos que tenemos firmados», sostiene un portavoz de Erne.
Desde esta central recuerdan cómo en julio se concentraron, junto a ELA y CC OO, frente a la sede del Gobierno vasco en Bilbao para denunciar la «irresponsabilidad» y «dejación» de Interior. De no apreciar una «mayor preocupación» entre los responsables del Ejecutivo autónomo, no descartan retomar las movilizaciones en septiembre.
«Estamos indefensos»
Las plataformas creen imprescindible destinar «más medios materiales y humanos» a la seguridad de los agentes y aprovechar «de una mejor manera» los recursos ya existentes. «No es normal que para ciertos servicios hayan mandado a patrullas en vehículos que no estaban blindados, cuando coches con esa protección están guardados», aseguran desde el Sindicato Vasco de Policía. Los agentes, sostiene la misma fuente, se ven «inseguros» en algunas ocasiones.
«Si nos sentimos indefensos, es complicado hacer bien nuestro trabajo», reiteran, y ponen de ejemplo cómo en Mutriku, donde los radicales arrojaron dos 'cócteles' desde un puente a un coche patrulla, la seguridad de los agentes podría haber mejorado «si un segundo vehículo le hubiera cubierto las espaldas».
Las centrales creen necesario ofrecer nuevos «cursos de formación» para que los agentes «sepan manejarse en situaciones complicadas». «Algunos hace muchos años que dieron clases para reaccionar ante la violencia callejera y ahora las cosas son distintas», señala el sindicato Esan. Estas plataformas coinciden en la importancia de reforzar las áreas de investigación contra la kale borroka para tratar de identificar y detener «cuanto antes» a sus autores.
La preocupación por los sabotajes y los ataques a ertzainas y sus familias ha cundido entre los partidos políticos. EA y PP condenaron los últimos incidentes y advirtieron de la «esterilidad» de estos actos. Los populares lamentaron, asimismo, la «total impunidad» con que, a su juicio, se desenvuelven los autores de estas acciones violentas.







