Los hechos ocurrieron sobre las doce y media de la noche. A esa hora, el centro de mando de la Policía Autónoma en Vitoria recibió varias llamadas de alerta, todas con el mismo contenido: la denuncia de los daños sufridos por un vehículo tras impactar en su parabrisas piedras lanzadas desde una zona elevada mientras circulaba por la N-1. Al parecer, los vándalos perpetraron su fechoría al abrigo de un alto situado en el barrio de Abetxuko, un barrio situado al norte de la ciudad, entre la carretera nacional y el río Zadorra.
Los agentes de la Ertzaintza que se personaron en el lugar tras recibir las llamadas de alerta, localizaron «restos de piedras de considerable tamaño» y «un extintor» en una primera inspección. Allí permanecían estacionados, además, varios de los vehículos afectados por el ataque con signos evidentes de haber sufrido el «impacto» de objetos en sus parabrisas. Los policías atendieron a otros conductores implicados en una gasolinera cercana. Por suerte, no hubo heridos.
Hasta el momento, la Ertzaintza tiene registradas cinco denuncias: dos de sendos camiones con los parabrisas rajados y tres de turismos, uno de ellos con el cristal totalmente roto. La Policía no descarta, sin embargo, que se denuncien más casos.
Una argolla en la mano
El dispositivo de búsqueda de los autores de la fechoría dio sus primeros resultados a los pocos minutos de ser activado. Una patrulla de la Policía Municipal localizó a tres jóvenes en la calle La Presa de Abetxuko. Tras identificarles, los agentes procedieron a detenerles como presuntos autores de los hechos.
La Ertzaintza, por su parte, localizó a otro trío de adolescentes poco más tarde, en una zona próxima al lugar de la gamberrada. Uno de los chavales portaba una anilla de seguridad de un extintor, perteneciente al parecer al lanzado contra los vehículos.
Los arrestados, todos con edades comprendidas entre los 15 y 17 años, fueron trasladados a la comisaría de la Ertzaintza. Allí fueron puestos a disposición de sus tutores. Deberán comparecer ante el fiscal de menores más adelante.
Sucesos como el de la pasada madrugada empañan la labor que están realizando el Ayuntamiento de Vitoria y el propio Abetxuko por recuperar un barrio que, con el esfuerzo de sus vecinos y las inversiones públicas, ha logrado lavar su cara.
Durante la últimos años ha dejado de ser una zona olvidada para convertirse en un distrito con decenas de promociones de viviendas públicas y privadas y obras de relevancia, como la construcción de un ramal del tranvía que le unirá con el centro de la capital alavesa, o la inauguración el año pasado de las piscinas cubiertas más modernas de la ciudad. El barrio se ha beneficiado además de los planes de la adecuación del cauce del Zadorra y mejora de la ribera del río.
Los residentes, eso sí, demandan más presencia policial para evitar actos delictivos. Y es que, aunque no recuerdan gamberradas de esta magnitud en el barrio, en ocasiones anteriores los vándalos sí han hecho de las suyas, como dar fuego a contenedores.
La asociación de vecinos lleva tiempo reclamando la figura del «policía de barrio» como estrategia preventiva, recordó ayer Paquita San Bartolomé, portavoz de la agrupación. «Ojalá estos hechos sirvan para que nos escuchen», afirmó.







