
Así, la «presencia de cristales en la arena» está detrás de buena parte de los 81 cortes que han contabilizado los sanitarios hasta el momento. Por su parte, el hecho de que la rampa de acceso lleve dos meses «rota» ha propiciado la mayoría de las 18 fracturas y contusiones sufridas por otros tantos bañistas.
Pese a las quejas e indignación de los usuarios, la reparación de la entrada a Brazomar y su consiguiente limpieza a fondo no parece que vaya a ser inminente. De un lado, la Demarcación de Costas alega que ofreció al Consistorio la colocación de una rampa provisional de madera mientras salía adelante el proyecto de acceso definitivo, opción por la que, según fuentes del Gobierno central, el Ayuntamiento no mostró interés alguno. Además, añade que la construcción de la nueva entrada está paralizada porque el Ejecutivo local no le cede los terrenos municipales necesarios para ello.
De otro, el equipo de gobierno insiste en que ya remitió el acuerdo plenario en el que decidió prestar a la Demarcación esa porción de suelo y pretende multar al organismo estatal por no reparar la rampa. No obstante, Rufino Díaz Helguera, concejal de Obras, espera reunirse en breve con el jefe de Costas, José Antonio Osorio, para solventar el problema.
En el resto de playas -Arenillas, Dícido, Oriñón, Ostende y el Solarium-, la DYA, responsable también de los servicios de salvamento y vigilancia hasta el próximo 15 de septiembre, ha atendido a 451 personas por diversas lesiones, picaduras, alergias y lipotimias. La asociación también rescatado a un total de 23 bañistas en apuros, más de la mitad de ellos en Arenillas. Por otro lado, doce de los 20 bañistas que precisaron una ambulancia tuvieron que ser trasladados a centros hospitalarios.










