
Ficha
Por orden cronológico de actuaciones, hay que significar el esfuerzo de "El Juli" en sus dos toros, de absoluta entrega y honradez, con gran sentido de la responsabilidad para ir mucho más allá de lo que dieron de sí sus dos astados.
El toro que abrió plaza, berreón desde los primeros lances en el saludo, no se dejó torear. "El Juli" lo saludó con una larga cambiada en el tercio, haciéndose presente en un quite por chicuelinas. Intervino así mismo Bautista en su turno, a la verónica, pero sin mayor relieve. El toro llegó a la muleta pensándoselo mucho y echando la cara arriba. "El Juli", esforzado, trató de buscarle las vueltas, pero fue inútil.
También en el cuarto hubo presencia de Juan Bautista cuando le tocó su quite, esta vez por navarras, y ahí se vio que el toro tampoco iba a servir por gazapón, andando sin dar tiempo a que el torero se colocara debidamente. Aquí apareció el viento como dificultad añadida.
Pero "El Juli" se puso dispuesto a aguantar lo que fuera necesario. Se notaba que no estaba a gusto, que iba rápido conforme las exigencias del toro. Por un momento pareció que terminaría imponiéndose, pero fueron pasajes aislados. "El Juli", cuando pudo y como pudo, se permitió alguna cosita suelta, sin embargo, a todas luces insuficientemente.
Juan Bautista fue una sorpresa agradable en la tarde. El hombre tuvo la suerte de encontrarse con uno de los pocos toros que fue excepción en el deslucido encierro de "Jandilla". Un toro pronto y repetidor, aunque de cortas embestidas. Estuvo muy comprometido el francés en todo momento.
Una disposición que, no obstante, se manifestó en ocasiones con cierta aceleración. Pero rápido y todo, Bautista pegó pases de muy buen corte. Muy resuelto en el toreo fundamental, y adornándose con unas bernadinas finales muy a modo. Mató pronto, y paseó una oreja que le debe servir de cara a futuras contrataciones. En el quinto, sin embargo, no pudo redondear, esta vez por culpa del toro, un mulo con cuernos. Bautista hizo el esfuerzo, pero el sobrero de "Jandilla" no tuvo voluntad de embestir.
Gallo anduvo resuelto y con mucha suficiencia en su incómodo primero, un toro aparentemente parado pero que se arrancaba por sorpresa y que a la postre terminaba quedándose corto. El hombre no tuvo más opción que una especie de parón-arrimón, que hubiera dado mejor fruto con más contundencia en la suerte suprema.
Un sexto espléndido
Pero con el sexto le tocó la lotería. El toro fue el toro de la tarde, que aún sin definirse en los dos primeros tercios, terminó yendo a más. Gallo lo enganchó en corto para llevarlo largo. Le aguantó mucho al principio, y tiró siempre de él con mucha suficiencia.
Resultó espléndida la segunda parte de la faena, haciendo las series cada vez más largas, muy pausados los muletazos, con perfectos remates de pecho, e improvisadas "alegrías", como el pase de las flores, un afarolado y recortes por abajo. Los de pecho fueron punto y aparte. Muy bien Gallo. Tan bien que le pidieron con fuerza la segunda oreja, aunque el presidente concedió solo una.










