The medina brothers. Acróbatas de Motos
«La emoción nos arrastra al peligro»
Jesús tiene un año más que Iker y ya sueña en convertirse en un héroe. Cada día se introduce con su pequeña moto en el interior del globo metálico en el que su padre y sus tíos se juegan la vida. Es una esfera de 3,8 metros de diámetro, «la más pequeña de Europa». Dentro, Octavio, Alonso y Miguel realizan juegos acrobáticos sobre dos ruedas a más de 110 kilómetros por hora. El niño entrena para ser como ellos y no tiene miedo a la caída. «Si fuera por él ya estaría dando vueltas», comenta orgulloso su padre. El interés por el riesgo le viene de sangre, pero también su valentía. Con sólo doce años, un primo suyo se estrelló contra las rejas. Sobrevivió milagrosamente después de 17 días en coma. Pero la adrenalina de su buena suerte le siguió empujando hacia la pista. Ahora él es su modelo a seguir. «El peligro te llama. Cuando uno se cae ya está pensando de nuevo en levantarse. Otra gente diría ‘no me vuelvo a meter ahí’, pero la emoción nos arrastra de nuevo a la esfera», detalla Octavio, uno de sus tíos. Este mexicano de 22 años arriesga su juventud por sentir el calor del público. «Lo normal son las rodillas rotas, los codos lesionados, alguna costilla reventada. Todo lo que es hueso se rompe, pero no pasa nada. Un par de clavos y ya está», ironiza sonriente.
«No hay un espectáculo igual»
Se abre el telón. En escena aparecen un asno, dos perros y un extraño personaje disfrazado de granjero. ¿Cómo se llama la película? : Los mundos de ‘Baloo’. ¿Un burro en el circo? Sí. ‘Baloo’ es un gracioso borrico de cinco años y origen austriaco. Sale a la arena con paso firme y las orejas bien estiradas. «Es todo un profesional, siempre hace bien su trabajo y cuida mucho los detalles», confiesa Peter, dueño y familia del animal. Su entrenamiento es riguroso. «He probado durante un año cómo reaccionaba. Cuando no lo hace bien le corrijo hasta que al final coge ‘tablas’», anota. Pero no sale solo ante su público, dos perros artistas le acompañan para despistar a un chistoso granjero inglés que intenta sacar sonrisas con su particular humor. En los 29 años que lleva trabajando con este espectáculo, el cómico ha compartido escenario con dos burros. El primero de ellos descansa ahora ‘a papo de rey’ en una pensión de Austria después de 20 años de duro trabajo en el circo. «El número ha pasado de generación en generación desde hace 50 años, cuando a mi abuela se le ocurrió la gran idea. No hay un espectáculo igual en el mundo», se enorgullece Peter.
Garcia’s Brothers. Trapecistas
«Siempre trabajaré en el circo»
Pablo García, de 43 años, parece haber aterrizado en el Circo Mundial desde una lejana galaxia. Mantiene el equilibrio sobre un cohete de la Nasa que vuela haciendo círculos y además realiza las más difíciles acrobacias. Un trabajo de extraterrestres que le ha permitido codearse bajo la lona con las más lejanas estrellas. «He compartido escenario con Cary Grant y los Gipsi Kings entre otros». Incluso ha sido capaz de dejar con la boca abierta a uno de los ex galácticos más conocidos del mundo. «Ronaldo vino a ver el espectáculo y le invitamos a participar. Pero no se subió al cohete porque tenía miedo, decía que se iba a hacer daño». El futbolista brasileño se decantó por hacer gracias con los payasos.
Luis, Carletto y Lalo. Payasos
«Hacemos caritas frente al espejo»
Luis, Carletto y Lalo arrastran desde pequeños su vocación circense. Su mayor virtud es hacer reír a la gente, una cualidad que trasladan al mundo real después de cada función. «A parte de nuestro trabajo, el circo es nuestro modo de vida». Sólo hacen falta un par de minutos para darse cuenta de ello. «Cuando llevas tanto tiempo en el circo se te pone la cara blanquita como a este señor», dice Carletto señalando a Luis. «La verdad es que estás muy pálido, ¿te pasa algo?», añade con ironía Lalo. Ambos forman parte de la cuarta y quinta generación de payasos en sus familias y ya han pasado más de 35 años desde que sintieran la llamada de la carpa.










