Las consecuencias del mal tiempo no han afectado de la misma manera a todos los sectores relacionados con la Semana Grande. De hecho, la lluvia se ha cebado especialmente con los feriantes del parque Etxebarria, las terrazas y con la afluencia de espectadores en algunas actuaciones al aire libre. En otros grupos vinculados a las fiestas -como los teatros y la plaza de toros- su impacto ha sido menor. Sin embargo, por encima de diferencias particulares, todos los sectores consultados por EL CORREO reconocen que las precipitaciones «trastocan el desarrollo de la Aste Nagusia».
Para empezar, en la mañana de ayer se suspendieron el pasacalles de Gigantes y Cabezudos, el Haurtxoko-Txikigune y el concierto de la Banda Municipal de Música. Horas después sucedió lo mismo con la muestra de pop rock local que debía celebrarse en El Arenal. Pero las cancelaciones se vienen sucediendo desde el pasado domingo, cuando no se pudo abrir al público la zona exterior de los txikigunes y se anularon el teatro de calle y la actuación de la Banda. De la misma forma, Alex Ubago acortó sensiblemente su actuación del pasado lunes debido al fuerte aguacero que cayó sobre el escenario de Botica Vieja.
Sin embargo, desde el propio Consistorio, que todavía no dispone de estadísticas comparativas respecto a la afluencia de espectadores en anteriores ediciones de la Aste Nagusia, se apunta hacia las empresas privadas como las principales afectadas por las intensas precipitaciones. Y, dentro de los damnificados, los barraqueros sobresalen si se les pregunta por las pérdidas. El presidente de la Asociación de Feriantes Autónomos de Euskadi, Alberto Domínguez, subraya el «descalabro económico» que han sufrido las atracciones hasta ahora. «Hasta el momento, la caída de la recaudación se sitúa en torno a un 25% con respecto al año pasado. Está siendo un desastre. El domingo vivimos un descenso enorme porque llovió después de los fuegos. El lunes estaba todo vacío y muchas de las barracas tuvieron que cerrar a las 12, cuando normalmente lo hacen a las cuatro de la madrugada», explica Domínguez.
Terrazas y teatros
Sin llegar a los niveles de los feriantes, en la hostelería bilbaína la situación es similar. En este sector tampoco se disponen de momento de datos generales sobre la afluencia de clientes o el volumen de ingresos, entre otras cosas. Pero la gran mayoría asume que, de seguir así, cerrarán la Semana Grande con pérdidas «significativas», sobre todo aquellos negocios más orientados hacia el servicio de terrazas. «La lluvia lo trastoca todo. Normalmente siempre llenamos la terraza. Pero este año está vacía y lo que se llena es el interior. En ningún caso sirve para compensar porque viene mucha menos gente», aclara José Luis Martínez Caballero, relaciones públicas del hotel Ercilla. En el Barceló-Nervión, que este año ha prescindido de la carpa exterior para instalarla en el interior del hotel -«todo un acierto»-, también se ha percibido un «importante descenso» en la afluencia de visitantes.
Pero no todos los sectores se han visto igual de perjudicados. El Palacio Euskalduna reconoce que, por ahora, ha vendido un 22% de entradas más que en años anteriores, aunque «estos datos no están relacionados con el mal tiempo». Registros similares se recogen en el coso de Vista Alegre, a la espera de que no se suspenda ninguna corrida, y en el teatro Ayala, a pesar de lo «mucho que bajó ayer la actividad en las taquillas». Hay algo en lo que todos coinciden: «La lluvia no beneficia a nadie durante las fiestas».











