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A propósito del ruedo
22.08.07 -
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El pasado 16 de junio, la plaza de Vista Alegre acogió la celebración de la corrida de toros extraordinaria conmemorativa del 707 aniversario de la fundación de Bilbao. Al finalizar el festejo el ruedo estaba quebrantado, impracticable para el toreo. La celebración de un espectáculo motociclista y el posterior 'acondicionamiento' del ruedo provocaron semejante despropósito. Los responsables de retirar la tierra vertida sobre Vista Alegre metieron la excavadora con todas las de la ley. Tanto que arrastraron el más mínimo rescoldo de nuestro centenario ruedo. Sin tiempo para rectificar, los cuidadores del coso de la calle Martín Agüero se las arreglaron como pudieron. Pese al denodado esfuerzo fue imposible garantizar la firmeza del platillo bilbaíno en tan señalada fecha. Con tan sólo dos meses de plazo, Fernando y Kerman Etxebarria y Arturo Martínez reconstruyeron artesanalmente el ruedo. Ayer pudimos evaluar que con éxito. Resulta imposible de creer. Casi un milagro. Los ángeles de la guarda de Vista Alegre han logrado en sesenta días lo que, en condiciones normales, necesita de años de sol y lluvias. Ayer al mediodía estaba convencido de la suspensión del festejo. Al margen de que lloviera o no a las seis en punto de la tarde, hora de comienzo, consideraba inverosímil que el ruedo de Vista Alegre ofreciera las mínimas garantías para desarrollarse la lidia. De seis toros. De más de 500 kilogramos. Parecía imposible que el ruedo hubiera empapado y absorbido la ingente cantidad de litros por metro cuadrado de lluvia que cayeron sobre la capital vizcaína en las últimas veinticuatro horas. Pues bien, a las seis menos veinte de la tarde el ruedo de Vista Alegre ofrecía un aspecto inmejorable. Soportó sin resentirse la celebración del festejo. Por eso me descubro ante los cuidadores de la 'Dama de Abando'. Con ustedes, al fin del mundo.
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