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El torero vizcaíno Iván Fandiño pasea una oreja muy reclamada por Vista Alegre
Los toros de 'El Ventorrillo', a excepción del sexto, no convencieron a la afición
23.08.07 - 21:18 -
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El torero vizcaíno Iván Fandiño pasea una oreja muy reclamada por Vista Alegre
Enrique Ponce protagonizó el susto de la jornada, al ser volteado por el toro sin consecuencias. /Telepress
Las comparaciones son generalmente odiosas, aunque en el toreo a veces se hacen inevitables. Porque no se explica que a Ponce le disimularan el público y el "palco" la oreja del cuarto, para dársela después a Fandiño en el sexto. Y no se trata de poner en entredicho la valerosa y seria actitud de Fandiño, que al fin y al cabo hizo lo que sabe y lo que cabía en esta ocasión, algo que hay que valorar como muy bueno, y que incluso podría tener también su premio. Así pareció verlo también un tendido volcado con el vizcaíno.
Pero no es de recibo que a las figuras se les ningunée. Ocurrió con Ponce, que hizo una faena muy pensada y trabajada. Y a todo esto 'El Juli', también sin trofeos, fue otro al que apenas tuvieron en cuenta, cuando su esfuerzo fue también más que notable. Todas las circunstancias en contra que tuvo la corrida nacen en los toros de 'El Ventorrillo'. Un encierro imposible para hacer el toreo.
Ponce tuvo un primer toro que no se dejó con el capote, "avisándole" con una colada por el lado izquierdo. Manso en varas y "enterándose" en banderillas, echando la cara arriba. Un toro probón y sin continuidad en las embestidas. Y ahí estuvo el valenciano alternando las dos manos para sacarle pases sueltos, alguno que otro muy estimable, pero en definitiva sin ritmo ni unidad en el trasteo. El cuarto parecía que en principio podría "servir", por su forma de arrancarse de largo, con más energía. Pero enseguida empezó a quedarse corto. Hubo torería en la apertura de faena, con tres trincheras de especial aroma. El toro, más afianzado que ninguno, sin embargo no humilló lo suficiente. Ponce se empleó, sacándole pases sin hilván pero de mucha estética.
Faena a más, con emotivo pasaje casi en el epílogo, cuando tropezó el torero, quedando en el suelo a merced del toro. No pasó nada, nada malo se entiende. Y todavía se ajustó en una serie por la derecha de verdadero clamor. Faltó contundencia con la espada, y faltaron también pañuelos en la petición del trofeo que finalmente no llegó a pasear Ponce .
"El Juli" se aplicó con valor y ciencia en sus dos toros, sobre todo en el que hizo quinto. Su primero no pasaba del todo, y encima dándose cuenta de dónde estaba el hombre. En un momento llegó a ponerle el pitón en la hombrera. Pero nada le hizo desistir. Faena discontinua y poco limpia, pero faena muy meritoria. El quinto embestía a empellones, con la cara por las nubes, además de hacer hilo, embistiendo en línea recta con el cuerpo del torero como único objetivo. Un regalo. Pero otra vez "El Juli" no se aburrió, aunque su compromiso y su insistencia sirvieron de poco.
Torero local
Fandiño tuvo también un primer toro poca cosa, que apenas dio sí para robarle algún muletazo espaciado, las series como mucho de dos y el de pecho. El sexto, que fue la excepción del pésimo encierro de 'El Ventorrillo', se tragó un pendulazo y dos circulares en la apertura de faena que hicieron presagiar algo muy bueno. Una tanda por la derecha y otra al natural abundaron en el buen ambiente. Aunque en la tercera tanda, en la que se iba decidir el ser o no de la faena, llegaron los enganchones. Pero no desistió el torero, que atacaba pasándoselo muy cerca. El toro cada vez más corto de embestida, mientras que la plaza se desgañitaba pidiendo música, que al final no sonó.
La faena, con el toro a menos, también fue perdiendo. Pero la muerte rápida del toro, descabello incluido, de repente trajeron un irrefrenable clamor. La gente quería a toda costa el triunfo de su torero. Y así el vizcaíno Fandiño (de Orduña) paseó la oreja.
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